Han pasado casi ocho años desde que Luna Valente se despidió de las pistas del Jam & Roller, y la verdad es que pocas series juveniles latinoamericanas dejaron una marca tan fuerte como Soy Luna. Por eso, cuando Disney+ anunció el revival, medio internet se puso a contar los días. El problema es que, apenas se estrenó, el entusiasmo empezó a mezclarse con un enojo que no se veía venir.
De qué va esta nueva etapa
Soy Luna: Volver a Rodar retoma la historia varios años después del final original. Luna regresa al Jam & Roller tras un accidente que le cambió la vida, e intenta reconstruir su lugar mientras lidia con nuevos conflictos personales, laborales y de pareja. La producción se filmó entre Argentina y México y trajo de vuelta a buena parte del elenco de siempre: Karol Sevilla, Ruggero Pasquarelli, Michael Ronda, Carolina Kopelioff, Malena Ratner y Gastón Vietto.
Sobre el papel, todo estaba pensado para funcionar. En la práctica, la recepción fue mucho más dividida de lo que Disney esperaba.
Lo que sí funciona
Hay que decirlo: la esencia de la serie sigue ahí. Soy Luna sigue sintiéndose como lo que siempre fue, una telenovela juvenil con drama, secretos y suficientes ganchos como para seguir mirando episodio tras episodio. No intentaron reinventarla, y eso se agradece.
Lo más interesante es cómo se nota el paso del tiempo en los personajes. Ya no son adolescentes descubriendo el mundo, sino adultos que armaron sus propias vidas, y esa evolución se siente bastante orgánica. Hay algo ahí que recuerda, guardando las distancias, a lo que pasó con Euphoria: personajes que crecieron junto a su público. Solo que acá el tono sigue siendo mucho más luminoso, sin caer en nada oscuro.
También llama la atención cómo se van presentando personajes nuevos que parecen pensados para sostener una generación distinta más adelante. No sería raro que esta temporada termine funcionando como el cierre real de la historia de Luna y compañía, mientras deja armado el terreno para un spin-off, algo parecido a lo que hizo en su momento Malcolm el de en medio.
Lo que no convenció
Ahora, el otro lado de la moneda. La producción visual sigue arrastrando las mismas limitaciones de siempre: el chroma se nota, la fotografía mantiene esa estética típica del melodrama latino, y para una serie estrenada en 2026, a varios espectadores les resultó insuficiente. No es solo un tema de gustos: en redes se repite bastante la idea de que la temporada «se ve barata» en comparación con las originales, sobre todo en los videoclips y las coreografías.
Después está el problema del guion. Una parte importante del público sintió que los conflictos aparecen más para justificar que exista una cuarta temporada que como una consecuencia natural de todo lo que se construyó en más de 200 capítulos. Y ahí entra otro tema espinoso: la ausencia de Ámbar. Valentina Zenere decidió no volver al proyecto, y la explicación que da la trama para justificar que su personaje ni siquiera aparezca se siente apurada, como un simple «no está y hay que seguir».
Tampoco ayudó que, siendo una serie pensada para reencontrarse con quienes hoy tienen veintitantos años, el tono y el registro sigan apuntando a un público bastante más chico. Ese desajuste fue uno de los puntos más señalados por los fans: la nostalgia estaba, pero la propuesta no terminó de adaptarse a la audiencia que la estaba esperando.
El final que dividió todo
Si hay un capítulo que generó la mayor discusión, es el último. Luego de años construyendo la relación entre Luna y Mateo, la temporada da un giro que nadie esperaba: Luna termina descubriendo que en realidad siempre estuvo enamorada de Simón, su amigo de toda la vida.
El golpe fue fuerte para buena parte del fandom, sobre todo porque la serie original había dejado bastante claro que ese no era el camino de la pareja: Simón había tenido su propia historia con Ámbar. Que ese giro llegue justo cuando el personaje de Ámbar desapareció de la trama no ayudó a que se sintiera como algo natural, y terminó de dividir a una base de fans que ya venía discutiendo por otros motivos.
A la polémica por el guion se sumó otra, un poco más ruidosa: circuló la versión de que Michael Ronda, además de actuar, tuvo participación en la dirección y en modificaciones al guion, lo que despertó comentarios de fans acusándolo de haber inclinado la balanza hacia su propio personaje. Vale aclarar que se trata de rumores que circularon en redes y no de algo confirmado oficialmente, pero alcanzó para que sus redes sociales se llenaran de reclamos pidiendo explicaciones.
¿Vale la pena verla?
Depende de qué se busque. Si la idea es revivir la nostalgia sin pedirle demasiado, la serie cumple: tiene drama, tiene a los personajes de siempre y tiene ese aire de vuelta a casa que tanto prometía. Pero si se esperaba una evolución más cuidada de la historia original, es probable que la decepción gane.
Lo cierto es que el debate ya está instalado, y no parece que vaya a apagarse pronto: en octubre arranca Soy Luna Tour, El Último Show, la gira que reunirá de nuevo a gran parte del elenco por distintos países de Latinoamérica. Ahí se va a ver si el enojo de estos días se queda en las redes o si realmente le pasa factura al entusiasmo de un público que, por primera vez en mucho tiempo, llegó a este regreso más desconfiado que ilusionado.
Todos los episodios de Soy Luna: Volver a Rodar están disponibles en exclusiva por Disney+ Latinoamerica.
