Edens Zero | Análisis (PC)

(7/10) – RECOMENDADO

A veces jugar un videojuego basado en una serie de anime puede sentirse como volver a casa con una maleta cargada de recuerdos… aunque la casa esté mal iluminada, los muebles no combinen y alguien haya pintado las paredes con el motor gráfico de hace dos generaciones. Así se siente Edens Zero en PC: una experiencia que rebosa de intenciones, nostalgia y cariño por la obra original de Hiro Mashima, pero que, a cada paso, parece tropezar con sus propias limitaciones técnicas y estructurales. ¿Es jugable? Sí. ¿Es disfrutable? A ratos. ¿Es imprescindible? Eso depende de cuánto ames a Shiki, Rebecca y compañía, y de cuántos defectos estés dispuesto a ignorar para acompañarlos.

Gracias a Konami Latinoamérica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.

Desde el principio, Edens Zero parece querer dejar claro que no es un simple cash grab. No es otro título más con estética anime que vive de modelados bonitos y mecánicas insulsas. Hay una historia relativamente bien adaptada, un elenco jugable amplio, progresión de personajes y un sistema de combate con variedad y personalidad. No es poco, y cuando esas piezas se alinean, el juego realmente entrega momentos de diversión genuina. Pero ese equilibrio es frágil, y basta con rascar un poco en la superficie para que los fallos comiencen a salir a flote.

La narrativa, como era de esperarse, sigue los primeros arcos del manga original. Desde la emotiva introducción de Shiki y su escape de Granbell, pasando por la formación de su tripulación, hasta su misión para encontrar a Madre, la estructura está presente. Pero sufre de una ejecución irregular, y no por falta de material. La decisión de condensar grandes tramos del manga en segmentos breves provoca que escenas clave pierdan impacto, que los arcos emocionales de los personajes se sientan apurados y que el ritmo se vuelva un carrusel de altibajos. A menos que seas fan de la franquicia, cuesta conectar con los personajes solo a través del juego.

Y sin embargo, son precisamente los personajes quienes salvan a Edens Zero de caer en el pozo del olvido. Shiki es carismático, entrañable y está rodeado de un grupo tan variado como funcional. Rebecca y Happy funcionan como un dúo ágil y entrañable, mientras que Homura, Weisz, Witch y los demás ofrecen variedad tanto narrativa como jugable. El juego hace un esfuerzo por permitirte interactuar con ellos mediante eventos de unión, diálogos en la nave y algunas actividades secundarias que, aunque limitadas, ayudan a cimentar la sensación de equipo. No todos brillan igual, pero la sensación de tripulación se mantiene.

Jugablemente, Edens Zero ofrece dos núcleos claros: combate y exploración. El primero es, por lejos, el más pulido. Cada personaje tiene su estilo particular, desde los puños gravitatorios de Shiki hasta las torretas de Weisz o los hechizos elementales de Witch. Cambiar entre ellos en tiempo real durante los combates permite crear combinaciones llamativas y, a veces, estratégicas. A esto se suman árboles de habilidades, accesorios con bonificaciones, y una barra de “overdrive” que habilita habilidades especiales. En papel, todo suena bien. En la práctica, sin embargo, el sistema se ve limitado por enemigos poco variados, una IA inconsistente y mecánicas que se sienten a medio cocer.

Lo más frustrante es que el combate tiene alma, pero no una estructura que lo sustente a largo plazo. El bloqueo de objetivos es torpe, la cámara juega en tu contra en espacios cerrados y las animaciones no siempre permiten una lectura clara del terreno. A esto se suman ciertas mecánicas básicas como la esquiva, que carecen de cancelación de animación, lo que te deja vendido ante enemigos que no perdonan. Aun así, una vez que desbloqueas a todos los personajes y personalizas sus habilidades, se puede encontrar cierta profundidad que recompensa la experimentación.

Donde el juego sí tropieza fuerte es en su exploración. Blue Garden, el centro del mundo abierto, es un espacio que promete maravillas y termina entregando un entorno estéril, repetitivo y falto de vida. Los NPCs no interactúan más allá de lo esencial, las misiones secundarias son en su mayoría recaderos o tareas de combate sin mucha inspiración, y los puntos de interés se sienten decorativos. Es frustrante querer perderse en un mundo tan limitado, con muros invisibles, caminos falsos y diseño ambiental que apenas incentiva la curiosidad. Otros planetas, que podrían haber añadido variedad, están restringidos a niveles lineales sin posibilidad de volver a ellos tras completar su segmento.

A nivel visual, Edens Zero es una paradoja. Por un lado, los modelados de los personajes principales son fieles y expresivos; la fidelidad con la obra de Mashima es clara, especialmente en las secuencias más emotivas. Pero por otro lado, el juego está plagado de texturas borrosas, popping agresivo, animaciones robóticas y un cel shading saturado que termina perjudicando la estética. En ocasiones, parece un juego de hace dos generaciones disfrazado con efectos de luz poco favorecedores. La presentación general, lamentablemente, no está a la altura de la ambición de su propuesta.

Los valores de producción también afectan la narrativa. Las cinemáticas están repartidas de manera desigual: algunas escenas tienen buena dirección y actuación de voz (el elenco japonés hace un trabajo notable), pero otras son poco más que diálogos planos sin ritmo ni montaje. El resultado es un relato que se siente como una adaptación acelerada, donde incluso los momentos dramáticos clave se perciben desinflados. Que las misiones principales sigan una estructura casi idéntica —aterrizar, avanzar por pasillos, luchar, cinemática, repetir— tampoco ayuda.

Curiosamente, la nave Edens Zero es el lugar más interesante de todo el juego. Aquí puedes mejorar instalaciones, participar en minijuegos, cocinar, reorganizar tu equipo y activar eventos de afinidad. No es un sistema profundo, pero sí ofrece un respiro entre misiones. Personalizar a tu equipo también aporta algo de sabor adicional, con más de 700 piezas de equipo y accesorios que alteran tanto la estética como las estadísticas. Para los completistas y los amantes del coleccionismo, hay bastante con qué entretenerse.

En cuanto a la progresión, el juego utiliza un sistema clásico de experiencia, mejoras de habilidades y obtención de equipo. No inventa nada, pero funciona. Sin embargo, los precios de los objetos son poco atractivos, lo que obliga a grindear en encuentros opcionales que, a menudo, se sienten como relleno. La curva de dificultad también es irregular, con enemigos que pueden ser derrotados fácilmente con objetos curativos y habilidades de área, reduciendo el impacto de las mejoras que tanto cuesta conseguir.

La música, por otro lado, cumple sin destacar. Hay temas memorables —el de Planet Norma, por ejemplo—, pero en general el audio carece de presencia. Incluso el volumen de la música parece mal calibrado. Los efectos sonoros están bien implementados, y el doblaje (sobre todo el japonés) hace gran parte del trabajo emocional, aunque las inconsistencias en la mezcla de audio y la sincronización labial empañan la experiencia.

Entonces, ¿vale la pena jugar Edens Zero en PC? La respuesta es complicada. Si eres fan de la serie y estás dispuesto a pasar por alto los defectos técnicos, el ritmo torpe y la falta de interacción en el mundo, encontrarás una experiencia con corazón, personajes encantadores y combates que, aunque simples, pueden ser divertidos. Pero si vienes buscando un RPG de acción sólido o una introducción espectacular al universo de Hiro Mashima, este no es el lugar. Hay mejores maneras de conocer esta historia.

Al final, Edens Zero es un juego con buenas ideas, pero mal ejecutadas. Su combate tiene potencial, su elenco brilla con personalidad y hay momentos donde todo parece funcionar. Pero la exploración decepciona, la narrativa se siente recortada y la presentación visual es difícil de justificar. No es un desastre, pero tampoco está a la altura del material en el que se inspira. Con más tiempo, presupuesto y cuidado, esta podría haber sido una joya. Tal como está, es una aventura decente, pero lejos de ser estelar.

CONCLUSIÓN

Edens Zero está disponible en PC a través de Steam, en PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.