Atrapado Robando (Caught Stealing) | Análisis

(7/10) – ES DIVERTIDO VER A ARONOFSKY PROBAR OTROS TONOS

Darren Aronofsky es un director acostumbrado a dividir al público. Cada una de sus películas, desde “Réquiem por un sueño” hasta “La Ballena”, ha generado reacciones extremas, y con Atrapado Robando no ocurre algo distinto. Esta vez se adentra en un terreno que, a primera vista, podría parecer alejado de su estilo: una comedia criminal ambientada en Nueva York en 1998, llena de caos, violencia y personajes extravagantes. Sin embargo, lo que comienza como una carta de amor punk a su ciudad natal termina siendo una película irregular que, aunque vibrante y por momentos magnética, nunca termina de consolidar lo que promete.

El eje de todo es Hank, interpretado por Austin Butler. El actor deja claro por qué Hollywood lo considera uno de los intérpretes jóvenes más sólidos de su generación: construye un personaje marcado por la frustración, el alcoholismo y los traumas del pasado, pero al mismo tiempo cercano y casi entrañable. Butler es capaz de hacer que uno crea en este hombre acabado, un ex beisbolista que ve su vida hundirse en un bar de mala muerte, y que de la nada se ve envuelto en un torbellino de mafiosos rusos, gánsteres jasídicos y policías corruptos. Su presencia en pantalla es tan fuerte que incluso cuando la trama se desborda o los diálogos se sienten forzados, el espectador se mantiene enganchado gracias a él.

La recreación del Nueva York de finales de los noventa es uno de los grandes aciertos de Atrapado Robando. Aronofsky y su director de fotografía, Matthew Libatique, logran captar tanto la mugre como la energía vibrante de una ciudad que aún no había sido transformada por la gentrificación. Los créditos iniciales en las paredes del metro, las luces de Coney Island, los bares llenos de humo, los grafitis y hasta las calles repletas de basura transmiten autenticidad. En ese sentido, la película funciona como un viaje nostálgico, aunque no idealizado, a un Nueva York que ya no existe, y eso aporta mucho sabor al relato.

El problema es que la historia, basada en la novela de Charlie Huston, no siempre logra el mismo nivel de cohesión. La premisa de un hombre común atrapado en un torbellino de violencia criminal es interesante, pero la forma en que se desarrolla oscila entre lo caricaturesco y lo grotesco sin encontrar un equilibrio claro. Por momentos parece un homenaje a Guy Ritchie, con mafiosos excéntricos y situaciones absurdas; en otros, recuerda al cine de los hermanos Coen, con humor negro y caos desbordado. Pero a diferencia de esos referentes, Aronofsky no consigue que la comedia fluya con naturalidad ni que la violencia se sienta realmente impactante. El resultado es una mezcla que entretiene pero rara vez sorprende.

El reparto secundario es otro de los puntos llamativos, aunque con resultados dispares. Zoë Kravitz aporta carisma como Yvonne, la paramédica que acompaña a Hank, pero su personaje queda subutilizado, apareciendo y desapareciendo según convenga a la trama. Regina King cumple como la policía dura que investiga los hechos, mientras que Matt Smith se divierte encarnando a Russ, el vecino punk que desencadena todo el caos. Entre las sorpresas está Bad Bunny, quien interpreta a un jefe criminal con soltura, aunque su papel termina siendo más decorativo que sustancial. Por otro lado, Liev Schreiber y Vincent D’Onofrio, como los gánsteres jasídicos, aportan momentos memorables gracias a su extravagancia, pero también se sienten como parodias que restan seriedad a la historia.

Uno de los mayores problemas de Atrapado Robando es su tono inestable. La película no parece decidirse entre ser una sátira salvaje, un thriller sangriento o un drama personal sobre un hombre marcado por sus demonios. Cuando se inclina hacia el humor, muchas de las bromas caen planas o resultan demasiado forzadas. Cuando apuesta por la violencia, esta llega a ser tan exagerada que pierde impacto emocional y se convierte en un espectáculo grotesco. Y cuando intenta adentrarse en el dolor íntimo de Hank, esas escenas terminan diluidas en medio de tanta distracción. Aronofsky se arriesga al mezclar todos estos elementos, pero el resultado final no siempre es satisfactorio.

Aun así, no se puede negar que la película tiene momentos de brillo. Algunas secuencias de acción están coreografiadas con ingenio, como la persecución en un supermercado o las huidas improvisadas de Hank por las calles de Nueva York. También hay escenas que, en su absurdo, logran ser memorables, como la mitzvá a la que obligan a asistir al protagonista, combinando humor incómodo con crítica social. Y por supuesto, Butler logra transmitir la fragilidad de un hombre que se aferra a los recuerdos de un futuro roto, obsesionado con el béisbol y los San Francisco Giants como único refugio emocional.

En cuanto al guion, se nota que Huston quiso conservar la crudeza de su novela, pero en pantalla muchas de esas ideas se sienten demasiado literales. La insistencia en recalcar los traumas de Hank, la exposición innecesaria en algunos diálogos y los clichés de género debilitan una historia que podría haber sido mucho más contundente. El tercer acto logra cierta cohesión, cuando la trama por fin conecta las piezas y la tensión aumenta, pero a esas alturas gran parte del público ya puede sentirse agotada por el exceso de sangre, vómito y caos sin dirección clara.

Otro aspecto que divide opiniones es el retrato de Nueva York. Para algunos, la película es una carta de amor sucia y desbordada a la ciudad; para otros, es un retrato demasiado superficial que se queda en clichés de punk, bares decadentes y mafiosos caricaturescos. Lo cierto es que Aronofsky logra darle vida al escenario, pero no siempre lo integra bien en la narrativa. La ciudad luce espectacular, pero a veces parece más un decorado vibrante que un elemento vivo que influya en la trama.

Al final, Atrapado Robando es una película que se disfruta en fragmentos más que como un todo. Tiene un protagonista magnético, una ambientación lograda y momentos que destilan personalidad, pero también carga con un guion irregular, un tono confuso y un exceso de grotesco que puede alejar a parte del público. Es cierto que se siente como el proyecto más accesible y comercial de Aronofsky, pero al mismo tiempo conserva ese caos que caracteriza su cine, para bien o para mal.

CONCLUSIÓN

Atrapado Robando llega a los cines peruanos el jueves 28 de agosto. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.