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Darwin’s Paradox! | Análisis (PC)

(7.5/10) – UNA AVENTURA CLÁSICA CON MUCHO POTENCIAL

Darwin’s Paradox! es de esos juegos que te entran por los ojos antes de que siquiera toques el teclado. Konami y ZDT Studio se mandaron una apuesta arriesgada: un juego de plataformas y puzles en 2.5D donde controlamos a un pulpo llamado Darwin que, tras ser abducido del océano, termina en una fábrica de comida procesada llamada UFOOD. La premisa es tan absurda como genial, especialmente cuando ves los carteles de la empresa y te das cuenta de que los alienígenas no son muy sutiles con sus planes de invasión. Es una aventura que se siente como una mezcla entre una película de Pixar y los juegos clásicos de sigilo, pero con el toque viscoso y elástico de un cefalópodo.

Gracias a Konami Latinoamerica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.

Lo primero que salta a la vista es el nivel de detalle en las animaciones. Darwin es, sin exagerar, uno de los protagonistas más expresivos que he visto en mucho tiempo. Sus tentáculos reaccionan de forma orgánica a cada superficie y sus ojos comunican todo lo que necesitas saber sin que el juego suelte una sola línea de diálogo. Es un «pez fuera del agua» literal, y esa sensación de vulnerabilidad y sorpresa está presente en cada rincón. El estilo artístico me recordó mucho a Buscando a Nemo o Inside, pero con una paleta de colores mucho más vibrante y caricaturesca que le quita hierro a la situación, aunque sepas que Darwin está a un paso de convertirse en sopa de mariscos.

En cuanto a las mecánicas, ser un pulpo tiene sus ventajas y el juego intenta explotarlas casi todas. Tienes un botón para camuflarte con el entorno, puedes escupir tinta para cegar cámaras o romper circuitos eléctricos, y, lo más importante, puedes trepar por casi cualquier pared o techo gracias a tus ventosas. Al principio, la sensación de libertad es increíble; moverte por los conductos de ventilación o esquivar patrullas alienígenas usando el techo se siente muy diferente a cualquier otro plataformas genérico. El problema es que, a medida que avanzas, te das cuenta de que el juego te da estas herramientas con cuentagotas, obligándote a «recordar» habilidades solo cuando el nivel lo requiere, lo cual se siente un poco artificial.

El diseño de los niveles es un sube y baja de emociones. Hay secciones submarinas que son una delicia visual, donde Darwin nada con una agilidad impresionante y el control responde de maravilla. Pero luego pasas a las zonas industriales y es ahí donde el ritmo se corta. Hay puzles de mover cajas que se sienten un poco anticuados para los estándares de 2026, y me pasó un par de veces que los objetos se quedaban medio trabados en la geometría del escenario. En PC, uno espera que las físicas sean impecables, y aunque no es algo que rompa el juego, sí que te saca un poco de la experiencia cuando tienes que sacudir una caja para que el motor del juego reaccione.

Un punto que me generó bastante frustración fue la inconsistencia en los picos de dificultad. El juego se vende como una aventura ligera, casi para un público joven, pero de repente te lanza secuencias de persecución cronometradas donde la precisión que se te exige es altísima. Hay una parte específica con un pez linterna en los túneles submarinos que me hizo morir unas veinte veces seguidas. No es que fuera difícil por un reto de habilidad real, sino porque el camino correcto es muy estrecho y el juego no te da pistas claras de hacia dónde ir. Terminas superándolo por puro ensayo y error, lo que se siente más como una tarea que como una victoria emocionante.

Hablando del sigilo, tengo que decir que se queda un poco en la superficie. Para ser un animal que naturalmente es el maestro del mimetismo, aquí la mecánica se resume en mantener presionado un botón hasta que el cono de visión de un robot se aleje. No hay mucha profundidad táctica ni opciones de distracción complejas. Me hubiera encantado que el camuflaje fuera más interactivo o que pudiéramos usar el entorno de formas más creativas. Al final, se siente como una versión muy simplificada de Metal Gear, pero sin la tensión de ser descubierto, ya que los puntos de control son bastante generosos y te devuelven a la acción casi de inmediato.

La duración es otro tema que va a dividir a la gente. Me tomó unas 4 o 5 horas llegar a los créditos, y el final se siente extremadamente abrupto. Justo cuando la conspiración alienígena se pone interesante y Darwin parece estar en su mejor momento de poder, el juego corta de tajo y te deja con un «continuará» que te deja con ganas de más, pero no de la buena manera. Da la impresión de que a ZDT Studio se le acabó el presupuesto o el tiempo, porque hay mecánicas geniales que introducen en el acto final y que solo usas una vez antes de que aparezcan los nombres de los desarrolladores en pantalla.

En el apartado sonoro, el juego cumple con creces. El sonido de las ventosas de Darwin pegándose al metal o el chapoteo del agua ayudan mucho a la inmersión. La música tiene ese tono de espionaje cómico que encaja perfecto con la ambientación retro-estadounidense de los alienígenas. No es una banda sonora que vayas a escuchar en Spotify después de jugar, pero mientras estás ahí metido, logra que la atmósfera de fábrica misteriosa se sienta real. Me gustó mucho cómo el audio te da pistas sobre si un enemigo te ha visto o si un mecanismo se ha activado correctamente, lo cual compensa un poco la falta de indicadores visuales en ciertos puzles.

Un detalle que no puedo dejar pasar es la sección de los mechs hacia el final. Pilotar un robot gigante como un pulpo suena como el sueño de cualquiera, pero la ejecución técnica es bastante tosca. El robot tiene una inercia exagerada que hace que caminar sobre plataformas móviles sea una pesadilla de control. En un juego que se basa en la agilidad de Darwin, este cambio de ritmo se siente pesado y poco pulido. Es una de esas ideas ambiciosas que mencionaban otros análisis y que, lamentablemente, no terminaron de cuajar en el producto final para PC.

A pesar de todas mis quejas técnicas, no puedo negar que Darwin’s Paradox! tiene mucho carisma. Hay algo especial en ver a este pulpo mudo tratar de entender el mundo de los humanos mientras sabotea una invasión secreta. Los guiños a otros juegos de Konami, como el traje de Solid Snake o las referencias a Frogger, son detalles que los fans de toda la vida vamos a agradecer. Es un juego que, aunque tiene errores de novato en el diseño de niveles y físicas, derrocha personalidad en cada frame de animación.

CONCLUSIÓN

Darwin’s Paradox! está disponible ahora mismo en PC a través de Steam y Epic Games Store, en PlayStation 5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 2. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.

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