(8.5/10) – NO SOLO DE DOOM VIVE EL GAMER
Cuando Nightdive Studios anunció que traería de vuelta Heretic y Hexen en un mismo paquete, la primera sensación fue una mezcla de sorpresa y curiosidad. No se trata de franquicias que suelan encabezar las listas de peticiones de remakes o remasters, pero basta con recordar lo que representaron en los noventa para entender por qué merecían una segunda vida. Son dos títulos que cargaban con el estigma de “clones de Doom”, pero que a base de identidad, ambientación y mecánicas propias lograron destacar en un mar de imitadores. Ahora, en 2025, vuelven renovados para PC con una colección que no se limita a desempolvar el pasado, sino que lo reinventa con un respeto admirable.
Gracias a Bethesda Latinoamerica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.
La primera vez que arranqué Heretic me golpeó la nostalgia de inmediato. Ese mundo de fantasía oscura, lleno de magos, monstruos y pasadizos retorcidos, conserva el aire de misterio que lo hizo tan especial en 1994. Sin embargo, no se trata solo de revivir recuerdos: Nightdive ha afinado las texturas, equilibrado enemigos que antes eran auténticas esponjas de daño y añadido opciones visuales que hacen que la acción fluya en resoluciones modernas. Jugar en 4K y a 120 fps no solo es un lujo técnico, es una forma de descubrir que los laberintos medievales y las lluvias de proyectiles aún tienen una potencia hipnótica que sigue funcionando treinta años después.
Por su parte, Hexen siempre fue el hermano mayor, más complejo y ambicioso. Su propuesta de niveles interconectados, repletos de acertijos y caminos entrelazados, fue tan revolucionaria como frustrante para quienes se perdían en su maraña de puertas y llaves. La nueva versión no elimina esa esencia laberíntica, pero sí la suaviza: ahora hay indicadores opcionales en el mapa, texturas más claras que ayudan a la orientación y la posibilidad de cambiar de clase en puntos específicos del juego. Es un detalle que cambia la dinámica por completo, porque puedes adaptarte al entorno sin tener que empezar desde cero.
La elección de clases sigue siendo uno de los mayores atractivos de Hexen. El guerrero es brutal y directo, ideal para abrirse paso a martillazos en corredores estrechos. El mago brilla en espacios abiertos, lanzando proyectiles que limpian grupos enteros. Y el clérigo, que para muchos se ha vuelto la clase favorita, combina defensa y ataque con una versatilidad que ahora se potencia con un escudo capaz de hacer parry al estilo de un juego de lucha. Este rediseño de mecánicas demuestra que Nightdive no se conformó con embellecer los píxeles: también se atrevió a ajustar el ADN jugable.
El nuevo contenido es, sin exagerar, una de las mejores sorpresas del paquete. Heretic: Faith Revived y Hexen: Vestiges of Grandeur no parecen añadidos modernos forzados, sino expansiones auténticas que podrían haber salido en los noventa. Los mapas están diseñados con el mismo espíritu que los originales: largos, exigentes y con esa mezcla de exploración y combate que te mantiene siempre alerta. Son lo suficientemente buenos como para justificar por sí solos esta colección, y logran algo difícil: dar a los veteranos material fresco sin traicionar lo que recuerdan.
El aspecto audiovisual también merece una mención aparte. Andrew Hulshult, ya habitual en estas restauraciones, se encarga de las nuevas bandas sonoras y lo hace con un giro interesante. Si en Doom y Quake apostó por riffs agresivos de metal, aquí se inclina más por la atmósfera, con composiciones que refuerzan lo tétrico y lo místico. No es un simple acompañamiento, sino un elemento que reconfigura la experiencia. Y para los más puristas, siempre está la opción de volver al MIDI original, lo cual es un gesto que refleja el respeto por todas las sensibilidades.
El multijugador, aunque no es la estrella, es otro ingrediente que suma. Heretic y Hexen se pueden disfrutar en cooperativo o en modos de deathmatch con hasta ocho jugadores, ya sea en LAN, pantalla dividida o en línea. Incluso hay crossplay, lo que abre las puertas a enfrentarse con prácticamente cualquiera. Con más de cien mapas disponibles, entre clásicos y nuevos, el material es inagotable. Es cierto que la conexión puede fallar y que el juego nunca se diseñó para ese ritmo competitivo, pero en la práctica las risas y el caos están garantizados.
Una de las adiciones más curiosas es el Raven Vault, una galería que recopila documentos, artes conceptuales y modelos descartados de la época. Puede que no tenga la profundidad de los extras de System Shock 2 Remastered, pero es oro puro para los que aman la arqueología del videojuego. Descubrir enemigos que nunca vieron la luz o leer notas de diseño de los hermanos Raffel es un recordatorio de que estos juegos no solo fueron entretenimiento, sino también parte de una etapa formativa para Raven Software.
Técnicamente, la remasterización es impecable en casi todos los frentes. La compatibilidad con mods está totalmente integrada, el escalado de pantalla es flexible y la fluidez del movimiento sorprende considerando la base del motor de Doom. Aun así, no todo es perfecto: la interfaz renovada se siente algo torpe, con tipografías modernas que desentonan con la estética general. Es un detalle menor, pero rompe la ilusión en un producto que por lo demás está cuidado hasta el mínimo píxel.
Otro punto discutible es la iluminación. Aunque el tono sombrío de ambos juegos es intencional, algunas áreas siguen siendo demasiado oscuras, rozando la desorientación más que la tensión. Es verdad que forma parte del carácter del original, pero en pleno 2025 se siente como una oportunidad desaprovechada para pulir la atmósfera sin alterar su esencia.
Más allá de los ajustes técnicos, lo que hace especial a este paquete es cómo equilibra preservación y modernización. No es un simple homenaje para nostálgicos ni un lavado de cara superficial: es una restauración con ambición. Recupera lo que hizo únicos a Heretic y Hexen, pero también introduce cambios lo suficientemente inteligentes como para que los jugadores actuales no se sientan atrapados en un museo interactivo.
La dificultad es otro tema que merece atención. Ambos juegos mantienen un reto considerable, sobre todo en las etapas finales, pero con ajustes en el daño y una mayor claridad en los mapas, la experiencia resulta menos frustrante. Es un recordatorio de que los shooters de los noventa no perdonaban errores, pero también demuestra que no hacía falta suavizarlos hasta volverlos irreconocibles.
Si bien Doom y Quake suelen acaparar toda la atención cuando hablamos de clásicos del género, este regreso de Heretic y Hexen deja claro que la historia de los FPS noventeros no se entiende sin ellos. Sus aportes a la ambientación fantástica, al diseño de niveles interconectados y a la introducción de mecánicas de rol fueron pasos valientes que hoy siguen teniendo eco. Nightdive, Bethesda e id han sabido rescatarlos con una mezcla de cariño y criterio.
Al final, Heretic + Hexen no es solo un viaje al pasado, es también una oportunidad para entender cómo la experimentación dio forma al género que hoy domina el mercado. Para los veteranos, es un regreso a la época de las 486DX y las tardes perdidas entre laberintos imposibles. Para los nuevos jugadores, es una puerta de entrada a dos joyas que siguen desafiando y divirtiendo con la misma intensidad de hace tres décadas.
¿Es perfecto? No. La interfaz podría estar más cuidada, y algunos aspectos técnicos podrían haberse afinado más. Pero la balanza se inclina claramente hacia lo positivo: nuevas campañas, ajustes jugables, música reimaginada y un paquete de extras que garantizan decenas de horas de diversión.
CONCLUSIÓN
Heretic + Hexen en PC es mucho más que un remaster. Es la forma definitiva de jugar a dos clásicos que nunca debieron quedar en la sombra de Doom y Quake. Es un recordatorio de que la nostalgia puede ser productiva si se maneja con respeto y visión. Y sobre todo, es un ejemplo de cómo traer de vuelta el pasado sin convertirlo en un simple objeto de exhibición.
Heretic + Hexen está disponible ahora mismo en PC a través de Steam, en PlayStation 4|5, Nintendo Switch 1|2, Xbox One y Xbox Series X|S. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.
