(8/10) – NO ES EL MEJOR BEAT’EM UP, PERO SI, EL DEFINITIVO PARA MARVEL
He pasado los últimos años esperando el momento en que Tribute Games decidiera darle a Marvel el tratamiento de beat ‘em up que se merecía, y con Cosmic Invasion para PC, por fin llegó. Lo que Tribute ha logrado aquí no es solo un digno sucesor espiritual de los clásicos de los 90, sino un verdadero tributo a los juegos de lucha de Capcom, infundiendo al género de desplazamiento lateral una profundidad que no veíamos desde hace mucho tiempo. La sensación inicial es electrizante: ver a Spider-Man, Wolverine y, sí, ¡Beta Ray Bill!, luchando hombro con hombro contra la Onda de Aniquilación es un sueño de fan hecho realidad. Sin embargo, detrás de esta fachada espectacular de sprites 2D y combos explosivos, se esconde la paradoja habitual del estudio: una brillantez mecánica atrapada en un juego corto y, a la larga, poco ambicioso en su estructura.
Gracias a Tribute Games y Dotemu por el código para prensa usado en la realización de este análisis.
Lo que eleva a Cosmic Invasion de un buen brawler a uno excelente es el Sistema de Intercambio Cósmico, su corazón jugable. Inspirado descaradamente en la serie Marvel vs. Capcom, este sistema de tag permite a cada jugador elegir un dúo de héroes y alternarlos instantáneamente a mitad de combo. Es una mecánica que inyecta adrenalina pura: puedo iniciar una ráfaga con She-Hulk y, justo cuando el enemigo vuela, hacer el tag a Silver Surfer para seguir con un ataque aéreo de energía cósmica. La sinergia potencial es prácticamente ilimitada. De repente, la pantalla se convierte en un lienzo de caos controlado, donde mis pulgares buscan el botón de relevo para mantener la jugada viva, logrando proezas que se sienten dignas de una portada de cómic.
La estética del juego es, sencillamente, un deleite para los sentidos y una cátedra de arte pixel-art. Los sprites son magníficamente dibujados, con animaciones fluidas que recuerdan con cariño a aquellos títulos icónicos de Capcom en los arcades. La transición a escenarios cósmicos, desde los confines de la Zona Negativa hasta los paisajes destrozados de la Tierra Salvaje, le sienta de maravilla al estudio. Si bien ya admiramos el trabajo en Shredder’s Revenge, el contexto de la invasión galáctica les ha permitido un abanico de colores y diseños mucho más ricos y variados. Es una experiencia visual tan vibrante que, mientras juego, me encuentro constantemente deteniéndome (por un segundo, antes de que me ataquen) para apreciar la maestría con la que están dibujados estos icónicos personajes.
El roster de 15 héroes es, para cualquier aficionado a los cómics, una victoria mayúscula. Playtonic no se limitó a los Vengadores más obvios, sino que se atrevió a bucear en cortes profundos del canon cósmico, inyectando sangre fresca con personajes como Phyla-Vell, Cosmic Ghost Rider y, mi favorito, Beta Ray Bill. Ver a Bill haciendo ese ataque sostenido con Rompetormentas es un sueño hecho realidad. Esta selección no solo es un guiño a los veteranos de Marvel, sino que también funciona como un genial punto de entrada para los casuales, incitándolos a preguntarse: «¿Quién es ese tipo con cabeza de caballo que se viste como Thor?». Es una jugada audaz y exitosa que le da al juego una personalidad única y muy querida por los fans.
Aquí es donde la experiencia se desinfla: la falta de progresión significativa de personajes es un fallo conceptual que socava la longevidad del juego. Me acostumbré a que los brawlers modernos, como Shredder’s Revenge, me recompensen con nuevas habilidades o mejoras seleccionables al subir de nivel. Pero en Cosmic Invasion, el sistema de leveo es estático, ofreciendo solo mejoras pasivas de salud, concentración o paletas de colores. Esto es un error capital, especialmente con una plantilla tan vasta. Una vez que encuentro mi dúo dinámico perfecto, se esfuma la motivación para experimentar y subir de nivel a los demás. Se siente como una oportunidad desperdiciada que pudo haber llevado la rejugabilidad a otro nivel, pero que, en cambio, se queda en la superficie.
Y hablando de frustraciones, debo abordar el tono narrativo. Es obvio que el juego abraza la actual tendencia del Universo Cinematográfico de Marvel de inundar cada escena con bromas rápidas y ocurrencias constantes. Si bien el humor inicial es divertido, la repetición se vuelve cansina a las pocas horas. Me encontré con personajes como She-Hulk, la rompedora de la cuarta pared en esta ocasión, que no paraban de hacer comentarios auto-referenciales. Es una decisión que, aunque comprensible, satura el diálogo y desvía la atención de la épica cósmica que se supone estoy experimentando. Simplemente deseo que, a veces, los héroes se tomen la inminente aniquilación galáctica con un poco más de seriedad.
En cuanto al diseño de escenarios, la campaña me ofreció unas 16 etapas que, si bien son visualmente diversas (la Zona Negativa se ve fantástica), no se arriesgan demasiado en su estructura. La mayoría sigue el guion clásico del side-scrolling, con solo ocasionales secuencias verticales o peligros únicos. El problema surge al dar la tercera vuelta: las ubicaciones se vuelven demasiado familiares y, francamente, tediosas de recorrer. El juego es tan corto (unas 3 a 4 horas en la primera pasada) que al intentar extender su vida útil con el Modo Arcade, la estructura fundamental de cada escenario se siente repetitiva, haciendo que la experiencia, fuera de la emoción del combate, se sienta superficial.
Mi pulgar no pudo evitar buscar el agarre universal, solo para encontrar un vacío frustrante. Esta es una decisión de diseño que me parece extraña en un género tan dependiente del combate cuerpo a cuerpo. El agarre no es una mecánica básica para todos, sino un movimiento especial reservado para unos pocos, como She-Hulk. Esto hace que el combate cuerpo a cuerpo para héroes como Iron Man o Spider-Man se sienta innecesariamente suelto en las distancias cortas, obligándome a depender de los ataques de área o el tag para controlar a las multitudes. La decisión de limitar los movimientos defensivos (bloqueo para algunos, esquiva para otros) también resta fluidez; la capacidad de reaccionar rápidamente a una amenaza se ve obstaculizada por esta inconsistencia.
Y la curva de dificultad en las peleas contra jefes es una montaña rusa impredecible. Algunos de los primeros jefes, como Beetle, son entretenidos y me obligan a usar el bloqueo, pero otros resultan ridículamente fáciles (sí, mirando tu combo de agarre, Lobezno, que trivializa a casi cualquiera). Lo peor llega en el último tercio de la campaña: el juego aumenta artificialmente la dificultad, no mediante la inteligencia, sino mediante el caos visual. Me encontré siendo aturdido repetidamente porque era imposible distinguir los patrones de ataque de los enemigos entre la explosión de efectos de partículas y los supermovimientos. Quedar frustrado porque la pantalla es demasiado ruidosa, y no porque el desafío sea justo, es un punto bajo que desluce la experiencia.
A pesar de sus fallos —su corta duración, el sistema de progresión perezoso y ese humor incesante—, Marvel Cosmic Invasion es, sin duda, el mejor beat ‘em up de Marvel que he jugado y una carta de amor a la era arcade. El bucle central de intercambiar héroes y ver cómo la pantalla explota es tan embriagador que me hizo querer volver a jugarlo en cuanto terminé. Es un triunfo mecánico y una gran recomendación para las noches cooperativas con amigos. Sin embargo, me deja con la sensación de que, con un poco más de ambición en la progresión y el diseño de niveles, podría haber sido un clásico atemporal. Por ahora, es un juego genial y caótico que, aunque me divierte muchísimo, es probable que se quede instalado solo hasta que el próximo gran lanzamiento de Tribute Games aterrice.
CONCLUSIÓN
Marvel Cosmic Invasion es, en esencia, un triunfo mecánico y visual que honra con creces la época dorada de los beat ‘em ups y los juegos de lucha de Marvel, gracias principalmente a su brillante y adictivo Sistema de Intercambio Cósmico, que permite sinergias de combo espectaculares con un roster sorprendentemente profundo que rescata a héroes cósmicos poco comunes. Sin embargo, su resplandor se desvanece rápidamente porque esta jugabilidad estelar está atrapada en una estructura superficial: la campaña es demasiado corta, el diseño de sus 16 escenarios se torna tedioso tras las primeras horas, y la falta de una progresión de personajes significativa (limitada a mejoras estáticas en lugar de nuevas habilidades) elimina la rejugabilidad a largo plazo que el género exige, dejando la sensación de que es un juego divertido y necesario que se quedó a las puertas de la excelencia atemporal.
Marvel Cosmic Invasion está disponible a partir de hoy en PC a través de Steam, en PlayStation 4|5, Xbox One, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 1|2. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.
