(7/10) – CUALQUIER INICIATIVA EN FAVOR DE LA CONSERVACIÓN DE LOS VIDEOJUEGOS SERÁ BIEN RECIBIDA
Hay algo particular en lo que Limited Run Games y Konami armaron con MARVEL MaXimum Collection que vale la pena nombrar desde el principio: esto no es una colección de los mejores juegos de Marvel. Es una colección de los juegos de Marvel que existieron antes de que Capcom se quedara con las licencias más valiosas del universo del cómic y construyera su propia leyenda en los arcade de los 90. Lo que queda después de esa separación es un catálogo heterogéneo, a veces sorprendente, a veces frustrante, con una joya indiscutible en el centro y varios títulos que oscilan entre lo decente, lo mediocre y lo directamente difícil de defender. Saber eso antes de entrar es importante, porque cambia completamente la perspectiva desde la que se evalúa la propuesta. Si llegás esperando una celebración de lo mejor que Marvel tuvo en los videojuegos, vas a llevarte una decepción. Si llegás con curiosidad histórica y algo de nostalgia por una época donde los juegos de superhéroes eran tan variados como impredecibles en su calidad, hay bastante para disfrutar y explorar aquí.
Gracias a Limited Run Games por el código para prensa usado en la realización de este análisis.
El catálogo completo suma seis juegos distribuidos en trece ROMs que cubren versiones arcade, de 16 bits, de 8 bits y portátiles: Silver Surfer para NES, Capitán América y los Vengadores en sus versiones Arcade, Mega Drive y NES, X-Men: The Arcade Game, Spider-Man y los X-Men en Arcade’s Revenge con sus cuatro versiones para SNES, Mega Drive, Game Boy y Game Gear, Spider-Man/Venom: Maximum Carnage para SNES y Mega Drive, y Venom/Spider-Man: Separation Anxiety también en ambas plataformas de 16 bits. La decisión de incluir múltiples versiones de cada juego en lugar de quedarse con una sola es uno de los aciertos más claros de la colección, porque permite comparar cómo el mismo juego se adaptaba de formas radicalmente distintas dependiendo del hardware disponible. Esa comparación tiene un valor histórico genuino que va más allá de la nostalgia: explica cómo funcionaba la industria en ese periodo, cuando un lanzamiento multiplataforma podía significar básicamente tres juegos distintos con el mismo nombre en la caja.
La estrella indiscutida de todo el paquete es X-Men: The Arcade Game de Konami, lanzado originalmente en 1992, y su inclusión aquí con todas las características que merece es la razón principal por la que esta colección vale el precio de entrada. Es el único juego de toda la selección que tiene multijugador online con rollback netcode para hasta seis jugadores simultáneos, replicando la configuración de la máquina recreativa original que ostenta un récord Guinness precisamente por esa capacidad. Jugarlo en línea funciona bien, y aunque nada reemplaza la magia de estar físicamente alrededor de una máquina recreativa con otras cinco personas metiendo fichas en fila, poder replicar esa experiencia desde Switch es algo que en otro momento habría parecido imposible. El juego en sí tiene todos los rasgos que hicieron icónico a su era: fondos meticulosamente detallados que parecen sacados directamente de un cómic de los 90, sprites y animaciones que todavía se ven con gusto, una paleta de colores vibrante, y esas muestras de voz que se grabaron en la memoria colectiva de una generación entera, errores gramaticales incluidos. El elenco de seis personajes —Colossus, Cyclops, Wolverine, Storm, Nightcrawler y Dazzler— tiene diferencias sutiles en cadencia de ataques y movimientos especiales, aunque en la práctica el sistema de combate es suficientemente simple como para que esas diferencias no sean determinantes. Con seis jugadores en pantalla la acción se vuelve un caos visual del que es difícil salir ileso, pero ese caos forma parte del encanto del juego tanto ahora como en 1992.
Capitán América y los Vengadores de Data East es el segundo mejor juego de la colección, aunque llega con una historia complicada. La versión arcade es la que vale la pena, con Capitán América, Iron Man, Ojo de Halcón y Visión enfrentando a Cráneo Rojo en un beat ‘em up con más variedad en movimientos especiales y diferencias más notables entre personajes que el juego de X-Men, aunque visualmente inferior a su contemporáneo de Konami. La versión de Mega Drive es una adaptación sólida que conserva gran parte del espíritu del original. La versión de NES, en cambio, es un juego de plataformas de acción completamente diferente que solo permite jugar como Capitán América o Ojo de Halcón, y aunque tiene cierto encanto propio como experiencia separada, su dificultad considerable y sus controles toscos lo hacen un título de valor principalmente histórico. Lo más llamativo de la inclusión de la versión arcade en esta colección es lo que no recibió: a diferencia de X-Men, no tiene multijugador online, lo que parece una oportunidad perdida considerando que el original admitía hasta cuatro jugadores simultáneos. Funciona como colección de ROMs, y eso es todo lo que ofrece.
Spider-Man/Venom: Maximum Carnage es probablemente el título más querido de toda la colección para quienes crecieron con una Super Nintendo en los 90, y revisitarlo hoy genera sentimientos encontrados. Basado en uno de los arcos argumentales más celebrados de los cómics de Marvel de esa época, el juego pone a Spider-Man y Venom contra Carnage en un beat ‘em up de desplazamiento lateral con animaciones que todavía impresionan para su época, un sistema de combate que incluye lanzamiento de telarañas para atrapar enemigos y la posibilidad de trepar paredes para cambiar de posición o encontrar ítems ocultos. También permite ocasionalmente llamar a héroes como Cloak, Dagger, Capitán América o Iron Fist como apoyo temporal, lo que añade variedad a una fórmula que de otro modo puede volverse repetitiva. El problema más concreto de Maximum Carnage es que solo tiene modo para un jugador, lo que en un juego de este género se siente como un diseño que se quedó a mitad de camino. La dificultad es alta y la longitud del juego es considerable para el género, pero las herramientas modernas que ofrece la colección —rebobinado, guardado de estado, menú de trucos con vidas o salud infinita— hacen que superar esas barreras sea más accesible que en la versión original. La versión de Mega Drive está incluida junto a la de SNES, y aunque la diferencia en paleta de colores es notable —la Super Nintendo tiene colores más vibrantes, la Mega Drive tiene un tono más oscuro y crudo— ambas son experiencias comparables en calidad general.
Venom/Spider-Man: Separation Anxiety llegó en 1995 como secuela directa de Maximum Carnage y heredó casi todos sus defectos mientras añadía pocos méritos propios. La principal novedad es el modo cooperativo para dos jugadores, que Maximum Carnage inexplicablemente no tenía, y un sistema de apoyo con otros personajes que expande ligeramente las opciones de combate. Pero el combate en sí es más impreciso que el de su predecesor, los fondos prerrenderizados se ven peor que los sprites dibujados a mano del juego anterior, y la sensación general es la de un producto que llegó al mercado cuando el ciclo de vida de esas consolas ya estaba cerrando y el interés del mercado había migrado hacia los 32 bits. Como objeto histórico tiene valor: es la foto de cómo se veía el agotamiento de una generación de hardware, y la posibilidad de jugarlo en cooperativo local en Switch con alguien más sigue siendo una experiencia válida para quienes tienen nostalgia por ese juego específico. Para quienes llegan sin ese vínculo previo, es el título más difícil de recomendar de toda la colección.
Spider-Man y los X-Men en Arcade’s Revenge es el juego más peculiar de toda la selección, y esa peculiaridad es tanto su mayor defecto como su característica más interesante. Disponible en cuatro versiones —SNES, Mega Drive, Game Boy y Game Gear— es el único título de la colección que intenta ir más allá del beat ‘em up directo e incorpora elementos de plataformas, puzzles y diseño de niveles temáticos para cada personaje. La premisa de que Arcade atrapó a Spider-Man, Gambit, Storm, Wolverine y Cyclops en una simulación personalizada basada en sus habilidades y debilidades permite que cada personaje juegue de forma diferente y en entornos distintos, lo que le da una variedad que ningún otro título del paquete tiene. El problema es que esa ambición choca con una ejecución deficiente: los controles son imprecisos, la detección de colisiones falla con frecuencia, el sistema de vidas compartidas entre personajes genera situaciones frustrantes, y el jefe final tiene mecánicas que dependen demasiado del azar. Las cuatro versiones comparten estos problemas estructurales con variaciones menores, aunque la de Mega Drive es generalmente considerada la más jugable de todas. Las versiones portátiles de Game Boy y Game Gear tienen valor principalmente documental: muestran hasta dónde llegaban las limitaciones de ese hardware y cómo los desarrolladores intentaban adaptar juegos diseñados para consolas de 16 bits a pantallas pequeñas sin retroiluminación. No son títulos que alguien vaya a querer jugar extensamente en 2026, pero como artefactos históricos dentro de la colección cumplen su función.
Silver Surfer de NES, lanzado en 1990, es el caso más interesante de toda la colección porque su reputación lo precede de una manera que no necesariamente hace justicia a lo que es el juego con más atención que recibe. Hecho famoso por críticas en internet que lo presentan como uno de los peores juegos de su era, Silver Surfer es en realidad un shooter bien diseñado visualmente para las limitaciones del hardware de 8 bits, con una banda sonora compuesta por Tim Follin que es genuinamente extraordinaria y que se sostiene como una de las mejores producciones musicales de toda la generación de NES. El problema real del juego no es que esté mal hecho sino que su sistema de detección de colisiones es exasperante: Silver Surfer muere al tocar prácticamente cualquier objeto en pantalla, incluyendo elementos del decorado que visualmente no se distinguen como obstáculos infranqueables. Esa opacidad en las reglas del juego, combinada con una dificultad que no perdona errores, lo convierte en una experiencia que en su forma original requería una cantidad de paciencia y memorización de mapas que pocos jugadores contemporáneos van a estar dispuestos a invertir. Aquí es donde las herramientas modernas de la colección marcan la diferencia más dramática: con rebobinado ilimitado y la posibilidad de guardar en cualquier punto, Silver Surfer se convierte en algo disfrutable. Sin esas herramientas, es difícil de recomendar a alguien que no tenga ya un vínculo emocional previo con el juego.
Las herramientas de calidad de vida que incluye la colección están bien implementadas y hacen una diferencia real en la experiencia. El rebobinado funciona de manera fluida y permite corregir errores sin interrumpir demasiado el ritmo de juego. Los estados de guardado están disponibles para todos los títulos. El menú de trucos varía según el juego pero en la mayoría ofrece opciones de vidas, salud o continuaciones infinitas, y en las versiones arcade se pueden insertar fichas virtuales ilimitadas. Los filtros de pantalla CRT son de los más precisos que he visto en una colección de este tipo, con opciones de ajuste fino que permiten replicar tanto la apariencia de un televisor de tubo de la época como la de una pantalla más moderna con píxeles nítidos. La opción de forzar el formato 16:9 existe pero estira los juegos de una manera que los hace visualmente desagradables, y prácticamente nadie va a preferirla sobre mantener la relación de aspecto original con un fondo temático en los costados. El reproductor de música que permite escuchar todos los temas de todas las versiones de todos los juegos es un detalle que los amantes del chiptune van a agradecer especialmente, sobre todo porque permite comparar cómo sonaba la misma melodía adaptada al hardware de la SNES versus la Mega Drive.
El archivo histórico incluido en la colección tiene contenido sólido —escaneos de carátulas originales, manuales de instrucciones, folletos publicitarios de la época— pero queda a mitad de camino comparado con lo que otras colecciones similares han logrado. La referencia inevitable es la Cowabunga Collection de las Tortugas Ninja, también con la participación de Konami, que construyó una galería que incluía material de los cómics y la serie animada además de los juegos, presentando los personajes con contexto suficiente para que alguien sin familiaridad previa pudiera entender su historia. MARVEL MaXimum Collection se limita al material directamente vinculado a los juegos, lo que significa que personajes como Cloak, Dagger, Shriek, o los múltiples simbiontes que aparecen en Separation Anxiety no tienen ningún perfil ni explicación dentro de la colección. Para los fans que ya conocen esos personajes eso no es un problema, pero para jugadores más jóvenes que llegan a estos juegos sin el contexto de los cómics de los 90, es una oportunidad perdida de presentar una parte del universo Marvel que hoy en día tiene muy poca visibilidad fuera de los lectores habituales de cómics.
CONCLUSIÓN
MARVEL MaXimum Collection es exactamente lo que promete ser: un archivo de los juegos de Marvel que existieron fuera del catálogo de Capcom, presentado con herramientas modernas que los hacen más accesibles y con suficiente material de archivo como para que la experiencia se sienta más que una simple dump de ROMs. El problema es que la calidad del catálogo es genuinamente despareja, y esa desigualdad no se puede ignorar. X-Men: The Arcade Game con multijugador online es la razón principal para comprar esto, y si ese juego específico no genera entusiasmo, el resto de la colección tiene que sostenerse con títulos que van de correctos a frustrantes. Capitán América y los Vengadores y Maximum Carnage tienen sus méritos. Arcade’s Revenge y Separation Anxiety tienen sus momentos pero también sus problemas estructurales importantes. Silver Surfer es una curiosidad histórica que con las herramientas correctas se vuelve jugable. Para quien creció con estos juegos, la colección funciona como lo que es: un viaje de regreso a una época específica de los videojuegos de superhéroes, con todo lo bueno y todo lo limitado que eso implica. Para quien llega sin esa carga nostálgica, la recomendación es más condicional: hay valor aquí, pero hay que saber buscarlo.
MARVEL MaXimum Collection está disponible en Nintendo Switch 1|2, en PC a través de Steam, PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.
