(7.5/10) – NO ES EL JUEGO DE WOLVERINE O DE INSOMNIAC QUE ESPERÁBAMOS
Desde el anuncio en 2021 tenía todas las ganas de ver qué haría Insomniac con un personaje tan salvaje como Logan en esta consola. Después de meterle unas 16 horas seguidas a Marvel’s Wolverine hasta ver el final la verdad es que me quedo con cosas muy buenas pero también con varias dudas de car al futuro de PlayStation. Por un lado, da gusto ver que no le tuvieron miedo a la sangre y que respetaron esa parte bruta y violenta del personaje como pocas veces se ha visto en un videojuego de alto presupuesto; por el otro lado, es imposible no sentir que la jugabilidad se queda estancada bastante rápido y no acompaña el enorme nivel gráfico que tiene todo el tiempo en pantalla.
Gracias a PlayStation Latinoamerica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.
Si hay algo que este juego logra hacer realmente bien desde el minuto uno es cómo te cuenta la historia y el trato que le da a cada personaje. Aquí no vas a ver la escuela del Profesor Xavier ni la típica estructura de los X-Men que todos conocemos de memoria; la trama se ubica años antes, metiéndonos de lleno en los días del Equipo X junto a un grupo donde están Sabretooth, Mystique y un Nathaniel Essex que está interpretado de forma impecable por Troy Baker. La premisa de rescatar a Essex de las garras de Bolivar Trask desata una cacería de mutantes que se siente cruda, triste y muy directa. Liam McIntyre la rompe por completo dándole voz a Logan, entregando a un tipo desgastado, cansado de sus propios traumas y con un tono maduro que no intenta copiar a Hugh Jackman, lo que hace que los momentos de charla en bares o las escenas con Jean Grey se sientan muy reales.
El verdadero problema de la experiencia no es lo que te cuentan en los videos, sino cómo se siente el ritmo cuando te devuelven el control en las manos. Las escenas cinematográficas son increíbles y llevan todo el peso de la trama, pero en cuanto te toca mover a Logan, la transición se nota torpe y vieja. La campaña se resume en avanzar por pasillos rectos que desembocan en arenas cerradas donde el juego te encierra y te tira oleadas de enemigos a la fuerza, obligándote a limpiar la zona para recién poder ver la siguiente escena de historia. En lugar de sentirse como una aventura fluida donde la acción y el argumento avanzan juntos, el juego se divide constantemente entre sentarte a ver una buena serie o ponerte a pelear en el mismo cuarto de siempre.
Pasando al combate, hay que reconocer que los primeros minutos son una maravilla total y te hacen sentir imbatible. Sacar las garras de adamantium y clavárselas a cualquiera que se te cruce tiene un trabajo de animación brutal, permitiéndote meter combos sencillos combinando los botones de ataque, hacer paradas en el momento exacto y ver ejecuciones donde vuelan extremidades o les atraviesas la cabeza a los rivales. A eso le sumas la barra de furia que se va llenando mientras peleas y que, al activar su nivel máximo, te convierte en una fuerza imparable que destruye todo a su paso. Insomniac aprovechó al máximo la clasificación para adultos y no se guardó nada en cuanto a tripas y sangre, ofreciendo un espectáculo visual que entretiene muchísimo durante las primeras horas de juego.
El gran bajón llega cuando te das cuenta de que el sistema de pelea enseña todas sus cartas demasiado temprano y no tiene una progresión real que te mantenga motivado a mitad de la aventura. Aunque vas a ir desbloqueando algunos ataques especiales como el giro tornado o la embestida en espiral, además de ciertas mejoras pasivas para la salud de Logan, la forma en que resuelves los combates es idéntica desde la primera hora hasta la última. No existe esa libertad de movimiento ni esa variedad de estilos que teníamos en los juegos de Spider-Man; aquí todo se reduce a golpear, esquivar, parar y soltar la furia cuando se llena la barra. Con el paso del tiempo, te das cuenta de que te están poniendo enfrente a los mismos cuatro tipos de enemigos con diferente ropa, volviendo la acción bastante repetitiva y predecible.
A esa falta de variedad se le suma un detalle que te saca un poco de quicio y es la resistencia absurda de los enemigos comunes. Se siente ridículo que un mutante con garras de metal que pueden cortar camiones necesite meterle cinco o seis machetazos a un tipo con chaleco antibalas para recién poder derribarlo. Es esa típica falla de los juegos donde las armas cortantes terminan pareciendo bates de béisbol o cuchillos sin filo contra los enemigos normales, haciendo que las peleas largas se sientan pesadas sin necesidad. Al final, terminas guardando tus ataques especiales únicamente para quitarte de encima a los enemigos más gordos o resistentes lo más rápido posible y así poder avanzar con la historia sin perder tanto tiempo.
Las batallas contra los jefes principales tampoco terminan de despegar como uno esperaría de un proyecto tan grande en PlayStation 5. Si bien hay momentos de ajuste de cuentas geniales contra personajes clásicos como Omega Red usando paradas bien calculadas, o un combate final que llena la pantalla de efectos visuales, la mayoría de estos duelos se sienten sacados de una plantilla antigua de secuencias de bloqueo y esquiva. Lo más aburrido es un enfrentamiento contra un Centinela gigante donde te la pasas quince minutos seguidos pegándole a un brazo de metal que se queda quieto en el piso, una idea de diseño floja que parece sacada de un juego de la época de PlayStation 2 y que le frena todo el impacto a la escena.
Cuando te toca explorar los mapas fuera de las peleas, la cosa tampoco mejora demasiado ni te da razones para investigar los rincones. El estudio decidió dejar de lado el mundo abierto para hacer una experiencia más directa, lo cual se agradece para no perder el tiempo en recados aburridos, pero los escenarios que conectan los combates se sienten vacíos y sin casi nada con qué interactuar. Casi toda la exploración se limita a presionar un botón para activar el olfato de Logan —que te marca una línea brillante azul en el suelo para que no te pierdas— o acercarte a mesas para recoger botellas de whisky coleccionables. Incluso cuando intentan poner algún momento de investigación o acertijo, el propio Logan resuelve la clave solo sin dejar que el jugador piense ni un segundo.
En la parte visual y técnica, la consola realmente demuestra de lo que es capaz y ofrece un trabajo impecable de principio a fin. La recreación de lugares como las calles llenas de neón en Tokio o los callejones oscuros y sucios de Madripoor es un espectáculo tremendo, lleno de detalles en la iluminación y en los modelos de cada personaje. El diseño de Logan impresiona por cómo se va notando el desgaste físico a lo largo de los niveles, viendo cómo se le rompe la ropa y le queda la piel llena de cortes y sangre conforme va saliendo de los tiroteos. Da gusto ver el juego corriendo en pantalla, aunque te deja esa espinita clavada al ver ciudades tan hermosas que en verdad son solo paredes invisibles por las que no te dejan caminar libremente.
Por el lado del contenido extra, las llamadas pruebas de pesadilla son de las pocas cosas que le meten un poco de aire fresco a la rutina del juego. Estos desafíos te meten en mundos de sueño donde tienes que sobrevivir a oleadas de enemigos con diferentes condiciones o hacer carreras de movimiento contrarreloj para sacar la puntuación más alta. Lo bueno de hacer estas pruebas es que, además de darte puntos para mejorar las estadísticas de Logan, te van soltando recuerdos y fragmentos del pasado del personaje que le dan más contexto a la historia principal. Aunque no dejan de ser los típicos minijuegos para alargar la duración, se agradece mucho que vengan incluidos en el juego completo desde el día uno y no metidos como un contenido descargable pagado.
Hablando del drama y de cómo manejaron la relación entre Logan y Jean Grey, el guión toma un rumbo trágico que va a dividir a los fanáticos. En lugar de meterse de lleno en el típico triángulo amoroso de los cómics, la historia prefiere enfocarse en el peso enorme que cargan los dos por sus traumas y la responsabilidad con su raza. La química entre ellos funciona bastante bien en los videos, aunque por momentos el juego insiste demasiado en esa conexión predestinada usando diálogos que se sienten un poco vistos en otras historias. Me gustó ver un lado más humano de Logan cuando le toca hablar con niños mutantes como Leech, pero es una pena que el trauma del personaje se resuelva haciendo carreras de obstáculos en lugar de profundizarlo en la trama principal.
Una de las cosas que más vas a extrañar durante las 15 horas que dura la historia es no poder controlar a otros mutantes por un rato. La trama te pone todo el tiempo al lado de personajes increíblemente interesantes como Mystique o la misma Jean Grey, y le habría venido de maravilla al ritmo del juego darte el control de ellas para cambiar la jugabilidad por unas horas. Mantener la cámara fija en Wolverine de principio a fin hace que la experiencia se sienta muy rígida y repetitiva, perdiéndose la oportunidad de meter mecánicas de sigilo usando la transformación de Mystique o ataques a distancia con los poderes psíquicos de Jean.
El juego demuestra de lo que era capaz cuando se anima a romper la estructura de pasillos y salas de pelea para probar cosas distintas. Hay un pedazo de misión donde Logan y Jean se meten disfrazados a una fiesta de etiqueta usando ilusiones mentales para no ser descubiertos, y esa pequeña sección muestra lo divertido que habría sido un juego con más variedad y momentos de espionaje. Esos pequeños chispazos, sumados a un par de persecuciones rápidas en motocicleta o escapando por los tejados mientras todo explota alrededor, son los momentos que más vas a recordar porque rompen con la rutina de estar cortando tipos sin parar.
CONCLUSIÓN
Marvel’s Wolverine es un juego que entra por los ojos, con una historia brutal y un nivel de producción altísimo, pero que se queda bastante corto y conservador en sus mecánicas de combate. Insomniac logró entregar una versión cruda, sangrienta y muy respetuosa con el personaje que le va a encantar a cualquier fanático de los cómics que busque acción directa para el fin de semana. Sin embargo, la falta de variedad en los enemigos, el combate que no cambia mucho a mitad de camino y lo simples que son sus mapas evitan que se convierta en ese juegazo inolvidable que muchos estábamos esperando. Es muy divertido para soltar garras y desconectarse un rato, pero le faltó un paso más para llegar a la cima.
Marvel’s Wolverine está disponible exclusivamente en todas las consolas de la familia PlayStation 5. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.

