Mortal Kombat 1 | Análisis (PC)

(8/10) – CADA VEZ MÁS PARECIDO AL CINE DE SUPERHÉROES

Entrar a la nueva era de Mortal Kombat ha sido una experiencia que se siente como reencontrarse con un viejo amigo que se hizo una cirugía estética radical y me queda claro que NetherRealm Studios decidió tirar la casa por la ventana con este reinicio. Liu Kang no solo reseteó la línea temporal en la historia; parece que también quiso resetear la forma en que sentimos el control. Lo primero que salta a la vista es que el ritmo de juego ha dado un salto importante respecto a la pesadez que sentíamos en MK11. Esta entrega es mucho más ágil, rápida y fluida, recordándome por momentos la velocidad frenética de MKX pero con una fidelidad visual que, en una buena computadora, te deja con la boca abierta. Es un juego que se siente moderno, pero que al mismo tiempo tiene ese ADN clásico que te hace querer perfeccionar cada combo antes de saltar al modo competitivo.

Gracias a Warner Bros. Games Latinoamérica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.

Hablando de la versión de PC, que es la que nos interesa, el rendimiento ha sido una sorpresa gratificante para quienes no tenemos la computadora más potente del mercado. En mi caso, probando el juego con una RTX 3060, el título se mantiene clavado en los 60 FPS durante los combates con una estabilidad envidiable, siempre y cuando no te vuelvas loco con el Ray Tracing. Los escenarios son, sencillamente, lo mejor que ha hecho el estudio hasta la fecha. Desde los jardines zen llenos de pétalos cayendo hasta las mazmorras más asquerosas y detalladas, todo luce con un fotorrealismo impresionante. Las texturas de la piel y las expresiones faciales tienen un nivel de detalle que solo se puede apreciar realmente en PC. Eso sí, el juego exige bastante de tu hardware para mantener esa fidelidad, y es vital tenerlo instalado en un SSD para que las transiciones entre la selección de personajes y la pelea sean casi instantáneas.

La gran estrella de esta entrega es el sistema de Kameos, y debo admitir que al principio me generaba dudas. Pensé que sería un estorbo o una mecánica simplona, pero la realidad es que cambia las reglas del juego de una forma brillante. Al tener un compañero de asistencia que puedes invocar para extender combos, cubrir tus huecos de defensa o simplemente molestar al rival con proyectiles, el nivel de estrategia se dispara. Lo mejor es que permite que personajes que históricamente tenían carencias, como un Baraka que no tenía muchas opciones de apertura, ahora puedan usar a un Kameo como Scorpion o Frost para volverse máquinas imparables. Es una capa de profundidad táctica que premia la creatividad del jugador y hace que cada emparejamiento se sienta totalmente distinto a los anteriores.

El modo historia sigue siendo el estándar de oro en el género de peleas, aunque con algunos matices que vale la pena mencionar. Me encantó ver cómo Liu Kang reimaginó a los personajes: Raiden como un humilde campesino, Reptile con una crisis de identidad mucho más humana y Baraka como una víctima de una enfermedad trágica en lugar de ser solo un monstruo genérico. La narrativa te atrapa desde el primer minuto con su tono cinematográfico, pero hacia el final, la trama se vuelve un poco caótica con el tema del multiverso y las líneas temporales infinitas. Aun así, ver a estos iconos en roles tan frescos es un soplo de aire fresco necesario. Lo que sí es imperdonable es el doblaje de Nitara; Megan Fox suena completamente monótona y sin alma, rompiendo la inmersión cada vez que habla en comparación con el resto del elenco que hace un trabajo espectacular.

Sin embargo, no todo es color de rosa en este nuevo universo. El modo Invasiones es, para ser sincero, un bajón importante. NetherRealm intentó mezclar la exploración de la Kripta con mecánicas de juego de mesa y RPG, pero el resultado es un «grindeo» tedioso que se siente como una tarea escolar. Te mueves por nodos en un mapa estático peleando contra enemigos que tienen armaduras exageradas o modificadores molestos que no aportan diversión, solo frustración. Al final, terminas haciendo el mismo combo una y otra vez para terminar rápido y desbloquear algún cosmético. Es una lástima porque la idea de tener contenido por temporadas es buena, pero la ejecución actual se siente vacía y repetitiva, muy lejos del misterio y la diversión que ofrecía la Kripta en juegos anteriores.

Otro punto que me generó bastante molestia es el sistema de progresión. Para desbloquear cosas tan básicas como el segundo Fatality de un personaje o ciertas paletas de colores, tienes que dedicarle una cantidad absurda de días a cada luchador. Subir de nivel a los personajes y a los Kameos es un proceso lento que parece diseñado para mantenerte pegado al juego por las razones equivocadas. Estuve dándole duro a Liu Kang y apenas logré desbloquear una fracción de su contenido. Entiendo que quieran darle vida larga al juego, pero cuando la progresión se siente como un obstáculo en lugar de una recompensa, algo no está bien. Además, el hecho de que casi todo el sistema de recompensas dependa de estar conectado a internet hace que, si los servidores caen o están en mantenimiento, el juego pierda gran parte de su funcionalidad básica.

En cuanto al multijugador, el netcode rollback funciona de maravilla en PC. Las partidas que jugué se sintieron casi como si estuviéramos en la misma habitación, con un retraso mínimo que no arruinó los comandos. Sin embargo, se nota que al juego le falta «pulido» en las opciones sociales. Es increíble que en esta época no tengamos un modo espectador en las salas privadas o que no podamos buscar partida mientras estamos en el modo práctica probando combos. Son detalles de calidad de vida que otros competidores ya tienen resueltos y que aquí brillan por su ausencia. Además, el recorte en la personalización es evidente: pasamos de tener tres piezas de equipo personalizables en MK11 a solo una en MK1, lo que limita mucho las ganas de lucir a tu personaje en línea.

El combate aéreo es otra de las adiciones que le dan mucha personalidad a esta entrega. Poder lanzar al oponente por los aires y seguir el combo allá arriba no solo se ve increíble, sino que se siente genial al ejecutarlo. Requiere mucha más precisión y sincronización que los combos terrestres habituales, lo que añade un techo de habilidad más alto para los que quieren tomarse el juego en serio. Esto, sumado a que eliminaron mecánicas molestas como los Krushing Blows aleatorios, hace que el combate se sienta mucho más honesto y basado en la habilidad pura de quien tiene el mando. Es un sistema más limpio, donde entiendes perfectamente por qué perdiste y qué tienes que mejorar para la próxima vez.

A pesar de ser un reinicio, Mortal Kombat 1 se siente extrañamente anclado en querer complacer a los nostálgicos a toda costa, a veces descuidando la innovación real. El uso de modelos clásicos para los Kameos es un buen detalle para los fans de los 30 años de la saga, pero a veces crea un choque visual extraño con los modelos fotorrealistas de los luchadores principales. Aun así, la base del juego de lucha es tan sólida y divertida que es difícil soltar el teclado. Las Fatalities son, como siempre, el espectáculo principal: son creativas, excesivamente sangrientas y aprovechan al máximo el motor gráfico para darte esa mezcla de asco y risa que solo esta franquicia logra provocar con tanto éxito.

Para los usuarios de PC, hay que advertir que la optimización de los menús y las transiciones a veces se siente un poco tosca. Hay momentos donde la interfaz parece no responder con la misma velocidad que el juego en sí, y el hecho de que las cinemáticas estén bloqueadas a 30 FPS mientras el juego corre a 60 crea un salto visual que puede resultar molesto para los ojos más exigentes. Es un problema común en los ports de este estudio, pero uno esperaría que con la tecnología actual ya hubieran encontrado una forma de suavizar esa transición. Aun así, una vez que entras en la pelea, esos detalles pasan a segundo plano gracias a la intensidad de la acción y la belleza de los efectos de partículas.

Al final del día, Liu Kang logró crear un universo fascinante que pone los cimientos para lo que viene, pero se nota que el juego salió con algunas prisas en sus sistemas secundarios. Como analista, me duele un poco ver cómo un gameplay tan refinado se ve empañado por decisiones de diseño que buscan estirar la duración del juego de forma artificial. Sin embargo, la satisfacción de conectar un combo aéreo perfecto con la ayuda de un Kameo y terminar con una Fatality espectacular sigue siendo una experiencia que ningún otro juego de lucha puede replicar. Mortal Kombat 1 está vivo, es sangriento y es increíblemente adictivo, pero le falta ese último toque de pulido para ser la obra maestra impecable que todos esperábamos. Es un nuevo comienzo muy prometedor.

CONCLUSIÓN

Mortal Kombat 1 está disponible ahora mismo en PC a través de Steam y Epic Games Store, también en Nintendo Switch, PlayStation 5 y Xbox Series X|S. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.