RAIDOU Remastered: The Mystery of the Soulless Army | Análisis (PC)

(8/10) – ALTAMENTE RECOMENDABLE NO SOLO PARA FANS DE ATLUS

En una era de remasterizaciones sin mayor gracia que apenas redondean los polígonos, RAIDOU Remastered: The Mystery of the Soulless Army ha resultado ser un gesto de genuina recuperación histórica. No solo porque rescata uno de los spin-offs más peculiares del universo Shin Megami Tensei, sino porque lo hace con un cuidado y detalle que delatan afecto, no simple reciclaje. Esta no es una remasterización que se limita a subir la resolución y añadir filtros visuales: es una relectura técnica del material original con mejoras en lo jugable, lo estético y lo funcional. Y aun así, para bien o para mal, conserva muchos de los rasgos —y manías— que hicieron que el original fuera un título de culto… y no un éxito de ventas.

Gracias a Atlus y SEGA Latinoamérica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.

Raidou Kuzunoha XIV no es el clásico protagonista adolescente que va del colegio al apocalipsis como quien cambia de aula. Es un detective sobrenatural, con traje, sombrero y un gato parlante como sidekick. El juego tiene lugar en un Tokio alternativo durante la era Taishō, un Japón de los años 20 que Atlus recrea con una mezcla de precisión histórica y ambientación sobrenatural. La dirección de arte brilla por su estilo híbrido: edificios, vestimentas y costumbres conviven con demonios, portales oscuros y soldados mecánicos de una “armada sin alma”. La estética detectivesca y de novela pulp le da a RAIDOU Remastered un sabor único dentro del catálogo de la compañía, que tiende a obsesionarse con lo moderno o lo postapocalíptico.

Desde los primeros compases, el juego se preocupa por presentar con claridad su identidad dual. Raidou vive atrapado entre su rutina de detective y su rol como invocador de demonios. La historia arranca con una misión confusa —una joven rica que desea ser asesinada— y pronto deriva hacia una conspiración mayor que involucra experimentos, manipulaciones temporales y Rasputín. Literalmente. La trama no siempre brilla por su cohesión, pero su manera de mezclar humor, misterio y fantasía es encantadora. Es cierto que durante los primeros capítulos uno siente que hace más recados que investigaciones, pero hacia el final todo va cobrando sentido, con un crescendo narrativo que justifica el recorrido.

Narrativamente, uno de los logros más valiosos del juego —y de esta versión en particular— es su elenco. Los personajes secundarios no están solo para decorar: crecen, opinan, discuten. Narumi, el jefe de la agencia; Tae Asakura, la reportera; y, por supuesto, Gouto, el gato sarcástico que roba cada escena, forman un equipo entrañable. Es verdad que Raidou, como protagonista mudo, nunca llega a tener carisma propio, pero sus vínculos con estos personajes lo humanizan. Y el nuevo doblaje en inglés, que cubre casi todo el guion, le añade una capa de inmersión que el original solo podía soñar.

Pero si el mundo y los personajes son el corazón del juego, el sistema de combate es su motor. Atlus se salió del molde por turnos para ofrecer un RPG de acción en tiempo real, una rareza dentro de su repertorio. Esta remasterización pule el sistema hasta hacerlo realmente disfrutable. Raidou ahora se mueve con agilidad, puede esquivar, atacar con katana o pistola, y sobre todo, invocar a dos demonios simultáneamente. El combate es más fluido, más táctico y mucho más divertido que en 2006. El uso de debilidades elementales, la gestión del MAG y las fusiones demoníacas conservan el ADN SMT, pero en un contexto donde el timing y el posicionamiento importan tanto como la estrategia.

Un detalle especialmente bienvenido es la desaparición de los encuentros aleatorios. Los enemigos ahora aparecen como entes visibles, lo cual hace que la exploración sea mucho más placentera. También se ha implementado una mecánica de salto, puntería manual y mejoras en el sistema de armas. Raidou puede personalizar su arsenal, seguir rutas de mejora y adaptarse a distintos tipos de enemigo. Y aunque el combate puede volverse repetitivo en tramos más fáciles, los jefes siguen siendo lo mejor: batallas largas, exigentes y muchas veces impredecibles, que te obligan a pensar con rapidez y ejecutar con precisión.

En cuanto a los demonios, la selección es variada y el sistema de fusión es tan adictivo como siempre. Sin embargo, algunos jugadores veteranos notarán que las habilidades elementales no definen tanto el rol de cada demonio como en otros SMT. Aquí es más fácil darles habilidades ajenas a su afinidad natural, lo que flexibiliza las estrategias, pero también reduce la especialización. Aun así, usarlos fuera del combate para leer mentes, volar, empujar objetos o revelar caminos ocultos añade un grado de interacción muy refrescante. Pocas cosas igualan la satisfacción de usar a Neko Shogun para romper una barrera mientras Gouto te lanza una indirecta sarcástica.

No obstante, RAIDOU Remastered no está libre de tropiezos. El juego arrastra la estructura episódica del original, con una primera mitad que parece un tutorial largo. Durante horas uno hace misiones de recadero, habla con los mismos personajes y recorre los mismos lugares. La sensación de avanzar es más emocional que mecánica, lo que puede desalentar a los jugadores acostumbrados a progresos más tangibles. Además, aunque los mapas ahora están en 3D, la navegación sigue limitada por cámaras fijas y accesos truncados. Hay un sistema de viaje rápido, sí, pero muchas veces uno termina entrando y saliendo de zonas solo para activar un evento.

En lo que respecta a la dificultad, esta versión puede pecar de indulgente. Aunque incluye modos más exigentes, el balance general es más permisivo que el del original. Las herramientas que se desbloquean pronto y la posibilidad de invocar a dos demonios desde el inicio hacen que muchos combates se resuelvan con relativa facilidad. Esto no es necesariamente malo —facilita el acceso a nuevos jugadores—, pero sí resta parte del desafío que caracterizaba a la entrega original. A algunos les parecerá un alivio; a otros, una traición a la filosofía “castiga primero, explica después” de la saga.

Visualmente, el salto es evidente. Los escenarios están renovados, los modelos tienen más detalle y el juego se mueve con fluidez. Pero lo que más resalta es cómo se ha mantenido el estilo: el diseño de Kaneko sigue intacto, con demonios estilizados, NPCs caricaturescos y una dirección de arte que sabe conjugar lo tétrico con lo ridículo. El trabajo sonoro también ha recibido su dosis de cariño. Shoji Meguro regresa con una banda sonora que mezcla jazz, rock y electrónica, mientras que los nuevos arreglos le dan más fuerza a las escenas clave.

Uno de los aspectos más gratos de esta remasterización es cómo revaloriza una entrega que siempre fue “la rara” del grupo. En un catálogo dominado por adolescentes con traumas metafísicos y demonios escolares, RAIDOU Remastered propone algo distinto: un joven detective que combina razonamiento y exorcismo en un Tokio en plena modernización. Su mezcla de folclore japonés, tecnología primitiva y dilemas morales lo hacen destacar entre tanto JRPG clónico. No es un juego que busca complacer al jugador moderno a toda costa; es una obra que se presenta tal cual es, con orgullo por sus raíces y sin pedir disculpas.

A nivel técnico, el juego no busca ser un remake triple A, pero hace lo suficiente para sentirse actual sin dejar de ser un clásico. La inclusión de una nueva mazmorra, demonios inéditos y ajustes en la progresión expanden la experiencia sin alterarla demasiado. El sistema de fidelidad demoníaca, los ajustes en el combate y las mejoras en la interfaz redondean un paquete que es tanto homenaje como revisión. No todo brilla con la misma intensidad, pero la suma de las partes es, sin duda, superior al original.

RAIDOU Remastered es, en el fondo, un recordatorio de que hay joyas que merecen ser pulidas con respeto. Puede que siga siendo un RPG de culto más que un fenómeno de masas, pero eso no lo hace menos valioso. A veces, no se trata de reinventar la rueda, sino de mostrarle al mundo que esa rueda ya era genial, aunque no todos la hubieran visto girar.

CONCLUSIÓN

RAIDOU Remastered: The Mystery of the Soulless Army está disponible en PC a través de Steam, en PlayStation 4|5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 1|2. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.