(7.5/10) – NI SCOTT PILGRIM PUDO ESCAPAR AL MULTIVERSO
Si hay algo que la Nintendo Switch sabe hacer mejor que nadie, es albergar juegos que se sienten clásicos de más de un sentido, y Scott Pilgrim EX es exactamente ese tipo de títulos que se complementa muy bien con la experiencia de jugarse en la consola de Nintendo. Tras meterle varias horas tanto en el modo dock como en modo portátil, la sensación es que Tribute Games ha querido cerrar un círculo. No olvidemos que este equipo tiene en su ADN a gente que trabajó en el título de 2010, y se nota. Han pasado de las Tortugas Ninja a recuperar el Toronto pixelado de Bryan Lee O’Malley, pero esta vez con una estructura que intenta romper el molde del beat’em up para darnos algo más parecido a un River City moderno, con un mapa interconectado, tiendas de ramen y un sistema de progresión que te tiene ahorrando monedas como si realmente no pudieras pagar el alquiler en el centro de la ciudad.
Gracias a Tribute Games por el código para prensa usado en la realización de este análisis.
Visualmente, el juego es un caramelo en la pantalla de la Switch. Aunque el estilo artístico puede parecer algo más plano que en otros referentes del género, el nivel de detalle en los fondos es enfermizo. Me quedé un buen rato embobado viendo las palomas pixeladas en los andamios de la estación de tren y los grafitis que decoran las calles de este Toronto distorsionado. Lo mejor es que no se queda en la estética urbana; el juego se vuelve loco y te lanza a playas luminosas, castillos góticos en «Casa Vania» y hamburgueserías medievales. En la Switch, los colores saturan de maravilla y, afortunadamente, el rendimiento se mantiene rocoso incluso cuando la pantalla se llena de robots, veganos y demonios. Es ese tipo de pixel art robusto que Tribute domina y que hace que cada impacto se sienta físico, gracias también a una vibración bien implementada que te hace notar cada martillazo de Ramona.
Hablemos de los personajes, porque aquí es donde el juego muerde de verdad. Tenemos siete luchadores y lo mejor es que no son clones con distinto skin. Me pasé gran parte de la campaña con Lucas Lee, que es un tanque absoluto: lento, sí, pero sus artes marciales con la patineta son un espectáculo visual y sus agarres ignoran cualquier defensa. Sin embargo, el juego tiene un «pero» importante en su sistema de niveles. La experiencia es específica de cada personaje, lo que significa que si llevas a Scott al nivel 15 y de repente quieres probar a Matthew Patel y sus invocaciones de «chicas demonio hipster», vas a volver a ser un debilucho de nivel 1. Esto me pareció una decisión algo arcaica que castiga la experimentación a mitad de la partida, obligándote a decidir si quieres ser fiel a un «main» o si estás dispuesto a farmear niveles como un condenado en zonas ya superadas.
El sistema de combate es puro instinto. Tienes combos ligeros y pesados, bloqueos, esquivas y unos ataques especiales que limpian la pantalla de forma gloriosa. El ataque de «fanáticos» de Sex Bob-Omb invocado por Young Neil es, probablemente, mi salvavidas favorito contra los jefes. Pero cuidado, que no todo es machacar botones. El juego introduce un eje Y (el movimiento vertical en pantalla) que a veces se pone caprichoso. Me pasó varias veces, especialmente contra un jefe volador muy molesto, que conectar un combo en el aire se siente como intentar ensartar una aguja mientras corres. Es una inconsistencia pequeña, pero en un juego que se basa en la fluidez de los golpes, te saca un poco de quicio cuando fallas un puñetazo porque estabas un píxel más arriba de lo debido.
La estructura de «aventura» es la gran novedad. Ya no es solo superar fases, sino que tienes que encontrar instrumentos musicales para desbloquear rutas nuevas, muy al estilo Zelda. En teoría suena genial, pero en la práctica hace que el ritmo se sienta un poco estirado. Recorrer las mismas pantallas para conseguir ese objeto o acumular monedas para comprar mejoras de Fuerza, Vitalidad o Agilidad en las tiendas puede volverse un poco rutinario si juegas solo. Eso sí, las tiendas son un viaje de nostalgia puro; comprar objetos que suben tus estadísticas es fundamental porque, al principio, el juego te da bastante caña. Lo curioso es que, una vez que maximizas la fuerza y la agilidad, la curva de dificultad se invierte y pasas de ser un holgazán que huye de los veganos a ser una apisonadora que atraviesa los niveles a la velocidad de la luz.
Narrativamente, si vienes buscando la profundidad emocional del anime de Netflix o la deconstrucción de los errores del pasado de los cómics, quizás te lleves un chasco. Aquí la historia es una excusa tonta y divertida: han secuestrado a los Sex Bob-Omb antes del concierto y hay que ir a rescatarlos. Bryan Lee O’Malley firma el guion, pero se nota que ha querido hacer algo ligero, una «misión secundaria» llena de chistes y cameos. No hay grandes lecciones sobre la madurez, sino una oda constante a los videojuegos retro. Hay referencias a Super Mario, Sonic y hasta un departamento de policía que grita Resident Evil por todos lados. Es humor referencial puro: a veces te saca una sonrisa por lo inesperado y otras veces es simplemente un «mira, esto se parece a aquello».
Y qué decir de la música. Anamanaguchi ha vuelto y, sinceramente, es la mitad del juego. Han pasado 16 años desde su última colaboración y se nota que han madurado. No es solo chiptune machacón; hay ritmos industriales, garage rock y melodías que se te quedan pegadas al cerebro durante días. El tema de Casa Vania con ese toque industrial a lo Nine Inch Nails es una joya. En la Switch, jugar con auriculares es obligatorio para apreciar cómo el diseño de sonido se integra con los golpes. Es una explosión de energía 8-bit que te empuja a seguir pegando puñetazos incluso cuando ya llevas cuatro horas dándole al mando.
El modo cooperativo para cuatro jugadores, tanto local como online, es donde el caos alcanza su punto máximo. Jugar con tres amigos en la misma consola es la experiencia definitiva de Scott Pilgrim EX, aunque la pantalla se vuelve una melé de efectos especiales donde a veces pierdes de vista a tu personaje. Lo bueno es que es un sistema de «entrar y salir» muy dinámico. Eso sí, se echa de menos algún modo extra más allá de la campaña y el «Nueva Partida+». Un modo supervivencia o un «Boss Rush» le habrían sentado de lujo para dar algo que hacer una vez que tienes a tus personajes con las estadísticas al máximo, ya que el modo aventura se queda un poco corto de desafío una vez que eres un dios del combate.
Un detalle que me encantó son los puntos de guardado que suenan y se mueven como los de Sonic the Hedgehog, o esos enemigos «plantas piraña» con identidades legales distintas para evitar demandas de Nintendo. Es ese tipo de cariño por el detalle lo que salva al juego de ser un simple machaca-botones. Aunque a veces abuse de la nostalgia por la nostalgia, se siente genuino. Es un juego hecho por personas que crecieron con un mando en la mano y que entienden que, a veces, solo quieres comer pollo asado del suelo y derrotar a una pandilla de robots para salvar a tu banda.
En cuanto a la exploración, aunque el mundo es compacto, pasarás bastante tiempo yendo y viniendo. Esto puede ser un poco pesado por el movimiento algo torpe en las secciones de plataformas, pero las zonas secretas y los PNJ parlanchines compensan el paseo. Me recordó mucho a esa sensación de los juegos de los 90 donde no todo estaba masticado y tenías que experimentar un poco con los objetos que comprabas. No es un juego que te lleve de la mano, y aunque la historia sea superficial, el placer de descubrir una nueva tienda escondida en un callejón de Toronto tiene su aquel.
CONCLUSION
Scott Pilgrim EX es una compra obligada si eres fan de la franquicia o si simplemente buscas un beat ‘em up con personalidad propia y una banda sonora increíble. No viene a revolucionar tu vida emocional ni a darte lecciones sobre cómo dejar de ser un desastre de persona, pero para unas cinco o seis horas de diversión (más si quieres ver todos los finales). Tiene sus fallos en la progresión y esa cámara que a veces te juega malas pasadas con la profundidad, pero es tan vibrante y tiene tanto estilo que es imposible no quererlo. Es el juego ideal para jugar en sesiones cortas, mejorar un par de estadísticas, desbloquear un tema nuevo de Anamanaguchi y recordar por qué nos gustaba tanto Scott Pilgrim y su universo.
Scott Pilgrim EX está disponible ahora mismo en Nintendo Switch 1|2, en PC a través de Steam, PlayStation 4|5, Xbox One y Xbox Series X|S. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.
