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Shinobi: Art of Vengeance | Análisis (PC)

(9/10) – UN REINICIO CON ESPÍRITU DE INDIE QUE COMPITE COMO GOTY 2025

Cuando SEGA anunció que reviviría varias de sus franquicias clásicas, muchos levantamos la ceja con cierta duda. Crazy Taxi, Jet Set Radio, Golden Axe… nombres que suenan a gloria noventera pero que, mal ejecutados, podían acabar en proyectos sin más ambición que ganar dinero explotando la nostalgia. Sin embargo, el regreso que más dudas generaba era el de Shinobi, esa franquicias que había quedado sepultada bajo el polvo de la historia tras algunos intentos en 3D y una ausencia de más de una década. Ahora, tras dedicarle varias horas a Shinobi: Art of Vengeance, puedo decir que la espera valió la pena. Este no es un simple homenaje: es un renacimiento en toda regla.

Gracias a SEGA Latinoamerica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.

Lo primero que llama la atención en Shinobi: Art of Vengeance es su estilo visual. Lizardcube ya había demostrado en Streets of Rage 4 su capacidad para convertir un clásico en un espectáculo artístico, y aquí da un paso más allá. El apartado gráfico se asemeja a un cómic en movimiento, con trazos que recuerdan a caligrafía japonesa y escenarios que parecen pinturas vivientes. La fusión entre anime y cómic europeo ofrece un aspecto único: desde templos ancestrales hasta ciudades de neón y laboratorios futuristas, cada escenario tiene personalidad propia y transmite la dualidad de tradición y modernidad que define a la saga.

La ambientación no solo es estética, sino también funcional. Los fondos están cargados de detalles, con varios planos que otorgan profundidad y riqueza visual a la acción. No se trata simplemente de un decorado bonito: cada entorno plantea desafíos concretos, ya sea con trampas, verticalidad o caminos alternativos que recompensan la exploración. Ese equilibrio entre espectáculo visual y diseño de niveles mantiene la frescura incluso tras varias horas de juego.

La historia, aunque sencilla, encaja perfectamente en el marco de la serie. ENE Corp, una organización paramilitar con tintes sobrenaturales, arrasa con el clan Oboro y deja a Joe Musashi en un camino de venganza contra Ruse, su misterioso líder. El argumento no se complica demasiado y mantiene un tono clásico, heredero de las tramas noventeras, pero consigue sostener la acción gracias a escenas ilustradas y un doblaje completo tanto en inglés como en japonés. Musashi sigue siendo un protagonista parco en palabras, casi siempre expresándose a través de gruñidos, pero esa sobriedad encaja con su naturaleza de héroe silencioso y letal.

En lo jugable, Shinobi: Art of Vengeance brilla con luz propia. La base es un juego de acción y plataformas en 2D, pero con suficientes matices modernos para diferenciarse tanto de los títulos originales como de otros competidores actuales. Joe Musashi cuenta con ataques ligeros y pesados, movimientos aéreos, esquivas y lanzamiento de kunai. A ello se suman las técnicas Ninpo, como el aliento de fuego o el shuriken gigante, y la novedad de la Ejecución Shinobi, un remate que se activa al llenar un medidor y que permite despachar enemigos de un solo golpe. Esta mecánica no solo aporta espectacularidad, sino que también introduce un componente táctico al priorizar qué ataques utilizar para cargar más rápido dicho medidor.

El sistema de combate es sorprendentemente profundo. Desde el primer nivel, Musashi dispone de suficientes recursos para sentirse poderoso, evitando la típica progresión que limita al jugador hasta obtener habilidades clave. Sin embargo, a medida que avanza la aventura se desbloquean nuevas técnicas y mejoras que enriquecen la variedad de combos. La accesibilidad del sistema lo hace disfrutable para quienes solo quieran machacar botones, pero también recompensa a quienes buscan dominar cada movimiento y encadenar ejecuciones con precisión.

La estructura de los niveles es uno de los aspectos más interesantes. Aunque no adopta un esquema metroidvania completo, sí incorpora elementos de exploración con caminos secretos, coleccionables y zonas bloqueadas que solo pueden abrirse al adquirir habilidades como el gancho o las garras de escalada. Esta mezcla permite que cada fase funcione como una pequeña caja de sorpresas, animando al jugador a regresar más adelante para descubrir todo lo que oculta. El diseño consigue que la progresión lineal no se sienta rígida, ya que siempre hay espacio para la curiosidad y el redescubrimiento.

La dificultad está bien medida. Shinobi propone un desafío exigente desde el inicio, pero nunca injusto. Los enemigos atacan en grupo, combinando unidades cuerpo a cuerpo con proyectiles a distancia, lo que obliga a mantener la concentración y priorizar objetivos. Los jefes, por su parte, destacan por patrones claros y combates que exigen observación y timing, recordando a la escuela clásica de diseño arcade. Algunos picos de dificultad aparecen en las fases opcionales, sobre todo en las secciones de plataformas más extremas, con trampas y saltos milimétricos que evocan tanto la frustración como la satisfacción de superarlas.

La variedad de enemigos podría ser mayor, ya que hacia la mitad de la campaña ya se han presentado casi todos los tipos, lo que genera cierta repetición. No obstante, los escenarios, trampas y arenas intentan compensar esa limitación introduciendo variantes en los encuentros. Además, la inclusión de modos adicionales como Boss Rush y Arcade aporta un extra de rejugabilidad para quienes busquen prolongar el desafío.

La campaña principal ronda las 12 a 15 horas, extendiéndose fácilmente hasta las 20 o 25 si se apunta al 100% de coleccionables y secretos. Este equilibrio entre duración y densidad de contenido resulta ideal para un título de estas características: no se siente excesivamente corto, pero tampoco alarga su propuesta más de lo necesario. Al completar la historia, los modos extra mantienen el interés y consolidan la sensación de un paquete bien redondeado.

Uno de los grandes logros de Shinobi: Art of Vengeance es cómo combina la inmediatez de la acción arcade con la riqueza del diseño moderno. A diferencia de muchos títulos actuales que ralentizan el inicio para enseñar mecánicas poco a poco, aquí el jugador arranca desde el primer minuto con un abanico amplio de movimientos, sintiéndose realmente en control de un ninja experto. Esa decisión de diseño transmite respeto por la habilidad del jugador y confianza en que podrá dominar la curva de dificultad a medida que progresa.

Las secuencias de plataformas merecen una mención aparte. Algunas secciones opcionales llevan la precisión al límite, con trampas mortales y diseños que exigen concentración total. Estas partes recuerdan a desafíos de títulos recientes como Prince of Persia: The Lost Crown, ofreciendo momentos de tensión y triunfo en cada intento superado. Aunque puedan resultar frustrantes, el hecho de que sean opcionales equilibra la experiencia y las convierte en un incentivo para los jugadores más dedicados.

La música acompaña de forma impecable el apartado audiovisual. Con composiciones de Tee Lopes y la colaboración del legendario Yuzo Koshiro, la banda sonora fusiona instrumentos tradicionales japoneses con sintetizadores y bases electrónicas, reforzando la dualidad que impregna todo el juego. Si bien no todas las piezas son memorables, el conjunto logra ambientar con eficacia cada escenario y combate.

En el plano narrativo, la inclusión de ilustraciones y diálogos doblados aporta un aire más elaborado que en entregas anteriores, aunque sin llegar a robar protagonismo a la acción. La trama funciona como un telón de fondo claro y funcional, suficiente para motivar el viaje de Musashi sin desviar el foco de lo realmente importante: los combates y la exploración.

Shinobi: Art of Vengeance consigue algo difícil: ser, al mismo tiempo, un homenaje fiel a los juegos originales y una reinterpretación fresca para el público actual. Respeta el legado de Joe Musashi sin quedarse atado a la nostalgia, apostando por un estilo visual impactante y un sistema de combate dinámico que sienta bases sólidas para el futuro de la saga.

No es un juego perfecto: la variedad de enemigos podría haberse ampliado, algunos niveles se extienden más de lo necesario y el protagonista, con su silencio obstinado, puede sentirse algo distante. Sin embargo, son detalles menores frente a la consistencia de su propuesta. Cada combate, cada salto y cada ejecución transmiten el cuidado con el que se ha diseñado esta aventura.

En un mercado saturado de propuestas retro-modernas, Shinobi: Art of Vengeance destaca como un ejemplo de cómo revitalizar una franquicia con inteligencia. Lizardcube demuestra estar entre los mejores estudios a la hora de reinterpretar clásicos, y su colaboración con SEGA refuerza la confianza en futuros proyectos de este tipo.

CONCLUSIÓN

Shinobi: Art of Vengeance está disponible en PC a través de Steam, en PlayStation 4|5, Xbox One, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 1|2. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.

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