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Shinobi: Art of Vengeance – SEGA Villains Stage DLC | Análisis (PC)

(8/10) – ES INNEGABLE EL TREMENDO LEGADO QUE TIENE SEGA, YA OTRAS COMPAÑÍAS QUISIERAN TENERLO

Cuando SEGA y Lizardcube revivieron la franquicia el año pasado con Shinobi: Art of Vengeance, nos dieron una de las sorpresas más gratas de 2025. Fue un regreso triunfal que respetaba la dificultad técnica de los 16 bits pero con un apartado visual dibujado a mano que era una locura. Ahora, con el lanzamiento del DLC SEGA Villains Stage, la propuesta se vuelve un poco más experimental y nostálgica. En esta expansión para PC, Joe Musashi tiene que cerrar una serie de grietas dimensionales que han traído a nuestro mundo a tres leyendas del mal: Goro Majima de Yakuza, el Dr. Eggman de Sonic y Death Adder de Golden Axe. Es un crossover que, a simple vista, parece puro «fan service», pero que en la práctica es una excusa para ponernos a prueba con algunos de los niveles más exigentes que ha parido el estudio hasta la fecha.

Gracias a SEGA Latinoamerica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.

Al instalar el contenido en PC, lo primero que noté es que el DLC no intenta reinventar la rueda, sino que se apoya en lo que ya funcionaba. El acceso a estos nuevos escenarios se desbloquea tras pasar la fase de los Kaijus en la campaña principal, y desde el segundo uno te das cuenta de que el «óxido» en los dedos se paga caro. Si dejaste de jugar hace unos meses, prepárate para morder el polvo en los primeros compases, porque la curva de dificultad no tiene piedad. Los niveles se sienten como remezclas de zonas que ya conocemos, como el Ankou Rift o Neo City, pero con una densidad de enemigos y una configuración de trampas mucho más agresiva. No hay tiempo para explorar cofres o buscar coleccionables aquí; el enfoque es 100% lineal y centrado en la acción pura, algo que a los puristas de las versiones de Genesis les va a encantar, aunque se eche de menos la exploración tipo Metroidvania del juego base.

Hablemos de los jefes, porque son, sin ninguna duda, el alma de esta expansión. Lizardcube hizo un trabajo de investigación brutal para que cada villano se sienta fiel a su esencia pero adaptado al ritmo de un ninja. Mi primer encuentro serio fue contra Death Adder y, sinceramente, pega como un camión. Es un titán que ocupa media pantalla y que te obliga a dominar el parry si no quieres que tu barra de salud desaparezca en dos hachazos. Lo más impresionante es la transición a la segunda fase cuando invoca a su dragón; visualmente es un espectáculo que te transporta de inmediato a las arcades de los 90. Es una pelea de desgaste donde cada movimiento tiene que ser calculado, y donde la verticalidad de Joe es tu mejor aliada para evitar los golpes de fuego en el suelo.

Por otro lado, Goro Majima es harina de otro costal. El «Perro Loco de Shimano» trae consigo toda esa energía caótica y errática que lo hizo famoso en la saga Yakuza. El duelo contra él se siente casi como un juego de ritmo: lanza cuchillos, hace fintas, te provoca y usa clones para confundirte. Es el jefe más ágil de los tres y el que más pone a prueba tus reflejos con el dash. Aunque algunos podrían pensar que un peleador callejero no encaja en un juego de ninjas, la realidad es que su estilo de combate «Breaker» y sus ataques rápidos se integran a la perfección con las mecánicas de Shinobi. Es una pelea divertida, tensa y con un remix de «The Funk Goes On» de fondo que te mantiene con la adrenalina a tope.

El cierre del DLC queda en manos del Dr. Eggman, y aquí es donde la nostalgia pega más fuerte. Pelear contra el Egg Mobile original, con su bola demoledora y todo, es un viaje directo a la infancia. Pero no se confíen, porque el doctor tiene trucos nuevos como láseres y ráfagas de proyectiles que no estaban en 1991. El combate se divide en dos partes, y la segunda, donde aparece un robot gigante, es probablemente el reto más grande de toda la expansión. Si no gestionas bien tus técnicas de curación o tu Ninjutsu, vas a ver la pantalla de «Game Over» más veces de las que te gustaría admitir. Es un final épico que, aunque nos deja con ganas de haber explorado una zona completa de Sonic y no solo ver Green Hill de fondo, cumple con creces como clímax mecánico.

En cuanto al diseño de los escenarios, hay que moderar un poco las expectativas. No esperen niveles con mecánicas únicas inspiradas en cada franquicia. Como mencioné antes, son más bien «re-skins» temáticos de zonas del juego base. El nivel de Golden Axe tiene ese aire melancólico y oscuro de la Dimensión de la Guerra Eterna, mientras que el de Yakuza se siente como una Kamurocho destruida y sumergida en el neón de Neo City. El nivel de Sonic es el más llamativo visualmente con sus fondos de Chemical Plant, pero en el fondo sigues saltando sobre las mismas plataformas y esquivando los mismos proyectiles que en la campaña principal. Es contenido de alta calidad, pero se nota que el presupuesto se fue principalmente a los jefes y a la música.

Y ya que menciono la música, el trabajo de Yuzo Koshiro y Tee Lopes es, sencillamente, de otro planeta. Lograr que las gaitas épicas de Golden Axe convivan con el jazz-funk de Yakuza y los sintetizadores de Sonic sin que el juego pierda su identidad es un milagro técnico. En PC, jugar esto con unos buenos auriculares es obligatorio. Los temas nuevos tienen una energía que te empuja a seguir intentando ese salto difícil o esa arena llena de ninjas enemigos. Es de esas bandas sonoras que terminas buscando en YouTube nada más terminar la partida porque se te quedan grabadas en la cabeza.

Un valor añadido enorme que viene con este lanzamiento, aunque técnicamente sea una actualización gratuita, es el Modo Extremo. Si pensabas que el juego base era difícil, este modo te va a poner en tu lugar. No hay «New Game+», así que tienes que empezar de cero con enemigos más fuertes en zonas tempranas y una curación que apenas te sirve para un respiro. Es el paraíso para los que buscan la ejecución perfecta y la calificación S en cada nivel. Además, se arreglaron detalles molestos del mapa y el teletransporte, lo que hace que la experiencia general en PC se sienta mucho más pulida y profesional.

Las recompensas por terminar cada fase son interesantes pero no rompen el juego. Desbloqueas aspectos nuevos para Joe inspirados en los villanos y tres nuevos Ninpo. Estos últimos son divertidos de usar y sirven como un guiño constante a los jefes que derrotaste, aunque siendo honesto, es difícil que reemplacen a las magias clásicas que ya tenemos dominadas. Aun así, para los completistas, tener el traje de Majima o usar los movimientos de Death Adder es un incentivo suficiente para dedicarle las dos horas que dura aproximadamente el contenido nuevo.

Lo que sí me dejó un sabor un poco agridulce fue la duración de los niveles. Algunos se sienten demasiado largos, no porque el diseño sea malo, sino porque cuando estás intentando sacar una calificación alta o simplemente quieres llegar al jefe, el recorrido se vuelve un poco monótono al no haber secretos ni rutas alternativas que descubrir. Es un diseño muy «Arcade» de la vieja escuela: avanzar, matar y sobrevivir. Entiendo que es la filosofía del DLC, pero después de la riqueza de exploración que tuvo Art of Vengeance, se siente como un paso atrás en cuanto a variedad de situaciones dentro de la fase.

CONCLUSIÓN

El DLC SEGA Villains Stage de Shinobi: Art of Vengeance está disponible ya mismo, tanto por separado como parte de la Digital Deluxe Edition, en PC a través de Steam, en PlayStation 4|5, Xbox One, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 1|2. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.

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