(8.5/10) – LOS MISMOS ERRORES PERO MUCHÍSIMOS MÁS ACIERTOS Y CONTENIDO ADICIONAL
Después de una espera que se sintió como un viaje a la velocidad de la luz hacia otra galaxia, finalmente tenemos en nuestras manos la versión de Starfield para PlayStation 5. Jugarlo en 2026, con la perspectiva que da el tiempo y tras haber digerido todas las promesas de su lanzamiento original, me permite decir que estamos ante un animal muy distinto al que conocimos en 2023. Bethesda no solo hizo un «port» directo; entregó una versión que se siente madura, consciente de sus errores pasados y potenciada por actualizaciones que cambian drásticamente la forma en la que interactuamos con este universo. Si tenías miedo de encontrarte con un juego vacío o un simulador de pantallas de carga, esta versión viene a decirte que, aunque esos problemas no han desaparecido del todo, la experiencia general ha dado un salto de calidad impresionante.
Gracias a Bethesda Latinoamerica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.
El inicio de la aventura sigue siendo ese viaje del héroe clásico: un minero que, por azares del destino, toca un artefacto extraño y termina siendo el «elegido» de una organización de exploradores llamada Constelación. Sin embargo, lo que realmente me atrapó en la PS5 no fue la trama principal —que tarda bastante en arrancar y a veces se siente predecible— sino la construcción del mundo. En el año 2330, la Tierra es solo un recuerdo polvoriento y la humanidad vive en los Sistemas Colonizados. Aquí es donde el diseño «NASA-punk» brilla con todo su esplendor; todo se ve usado, mecánico y real. No esperes naves de cristal impecable; aquí hay cables, botones físicos y una sensación de tecnología funcional que hace que caminar por los pasillos de tu nave sea una experiencia táctil muy satisfactoria.
Uno de los cambios más celebrados es la inclusión de la actualización Free Lanes. Por fin, Bethesda escuchó a la comunidad y nos dio la libertad de volar manualmente entre planetas dentro de un mismo sistema. Antes, el espacio se sentía como una serie de fotos estáticas conectadas por menús; ahora, puedes activar el modo crucero y ver cómo te acercas poco a poco a una luna o a una estación espacial. Esto cambia por completo la inmersión. Durante esos minutos de vuelo, puedes levantarte de tu asiento, caminar por tu nave, organizar tu botín o simplemente mirar por la ventana. Aunque el viaje rápido sigue siendo la opción más eficiente para cruzar la galaxia, tener la posibilidad de explorar el vacío de forma manual le devuelve al juego ese «alma» de simulador espacial que le faltaba.
Hablando del rendimiento técnico en la consola de Sony, la experiencia es sólida pero con matices. La PS5 estándar ofrece un modo de rendimiento que apunta a los 60 cuadros por segundo, pero siendo honestos, el motor Creation Engine 2 todavía sufre en las ciudades grandes como Nueva Atlántida o Akila City. Vas a notar caídas de frames cuando hay mucha gente o tormentas de arena, pero en los tiroteos y el espacio, el juego se mueve con una fluidez que se agradece muchísimo. Los tiempos de carga, aunque todavía presentes cada vez que entras a un edificio o cambias de zona, se han reducido a apenas unos segundos gracias al SSD de la consola, lo que hace que esa «burocracia» de los menús sea mucho menos pesada que en el lanzamiento original.
El combate ha sido una de las sorpresas más gratas. Bethesda ha logrado aquí su sistema de disparos más ágil hasta la fecha. No es un juego de acción frenética como un Call of Duty, pero se siente mucho más preciso y dinámico que cualquier Fallout anterior. La variedad de armas es enorme: desde pistolas balísticas con un retroceso realista hasta rifles láser y escopetas de energía que desintegran enemigos. Lo mejor es cómo interactúa todo esto con la gravedad variable de los planetas. Usar tu propulsor (boost pack) para saltar sobre un grupo de piratas en una luna con baja gravedad mientras disparas una escopeta es, simplemente, divertidísimo. Realmente sientes que tienes el control total de la situación.
El nuevo sistema X-Tech es, para mí, el añadido más inteligente de esta versión. Se trata de una moneda o recurso exótico que te permite modificar tus armas y equipo hasta niveles «exóticos». Lo interesante es que no solo subes estadísticas, sino que puedes cambiar el comportamiento del arma. Yo encontré un rifle que hacía un daño masivo pero solo tenía una bala por cargador; gracias al X-Tech, pude añadirle un modificador de «vampiro» que me curaba cada vez que acertaba ese único tiro. Este nivel de personalización hace que el «looteo» sea mucho más emocionante, porque ya no buscas solo el arma con el número más alto, sino piezas que puedas transformar en herramientas únicas para tu estilo de juego.
En cuanto a las facciones, Bethesda sigue demostrando que es el rey de las historias secundarias. Las misiones de la Flota Carmesí o del Colectivo Freestar son, en muchos casos, superiores a la historia de los artefactos. Infiltrarte como un espía en una organización de piratas o resolver disputas territoriales como un Ranger del espacio te da una libertad de interpretación de roles que es difícil de encontrar en otros juegos. Aquí es donde Starfield se siente como un verdadero RPG; tus decisiones importan, y puedes elegir ser un negociador diplomático que resuelve conflictos con palabras o un mercenario despiadado que no deja a nadie con vida. El juego no te juzga, simplemente te da las herramientas y deja que tú decidas quién quieres ser.
No podemos olvidar el DLC Terran Armada, que viene incluido de salida en este port. Esta expansión se enfoca mucho más en el combate espacial y las batallas de flotas. Las nuevas «Incursiones» bloquean sistemas enteros y te obligan a pelear para liberar las rutas comerciales. Es un contenido diseñado para el final del juego que pone a prueba tu habilidad para construir y pilotar naves. La profundidad del astillero modular es adictiva; puedes pasar horas intercambiando motores, escudos y cabinas para crear la nave de tus sueños. Ya sea un carguero pesado o un interceptor ágil, el sistema te permite ver cómo tus decisiones afectan directamente el rendimiento en batalla.
A pesar de todas las flores, el juego sigue teniendo un problema con el límite de peso. Es frustrante que, en un juego que te invita a recoger todo lo que ves, tu mochila se llene tan rápido. Estar constantemente gestionando el inventario y transfiriendo cosas a tu compañero o a la bodega de la nave corta un poco el ritmo de la exploración. Es un vicio clásico de los juegos de Bethesda que aquí se siente un poco anticuado, especialmente cuando estás en medio de una base enemiga llena de objetos interesantes y tienes que empezar a tirar cosas para poder correr. El sistema de oxígeno, que actúa como resistencia, se agota volando si vas sobrecargado, lo que puede volver tediosos los tramos finales de algunas misiones.
Visualmente, el juego es una moneda de dos caras. Por un lado, los paisajes diseñados a mano, las ciudades y los interiores de las naves son espectaculares. La iluminación es de las mejores que he visto en PS5, creando amaneceres en planetas remotos que te obligan a detenerte y sacar una captura de pantalla. Por otro lado, la generación procedural de los planetas más genéricos sigue siendo algo floja. Vas a encontrar muchos terrenos rocosos con texturas repetitivas y bases que parecen calcadas unas de otras. Es el precio de tener más de mil planetas; no todos pueden ser obras de arte, pero cuando encuentras uno que sí lo es, la sensación de descubrimiento es genuina.
Un punto que me decepcionó un poco fue el modelado de los personajes y sus expresiones faciales. Aunque el motor Creation Engine 2 ha mejorado mucho la iluminación, los rostros de los PNJ siguen teniendo ese aspecto un poco rígido y «muerto» en los ojos. En los diálogos, la cámara se queda fija en un plano-contraplano que se siente muy de la generación pasada. En un año donde hemos visto animaciones faciales casi perfectas en otros títulos, Starfield se queda atrás en este apartado. A veces, la desconexión entre lo que un personaje te está diciendo y la nula expresión de su cara rompe un poco la inmersión en los momentos más dramáticos de la historia.
Sin embargo, el apartado sonoro compensa cualquier fallo visual. La música es épica, melancólica y captura perfectamente esa sensación de soledad y asombro que conlleva la exploración espacial. Los efectos de sonido, desde el rugido de los motores hasta el «clic» de los interruptores en la cabina, son de una calidad excepcional. Si juegas con audífonos de buena calidad, como los Pulse 3D, la tridimensionalidad del sonido te ayuda a ubicar enemigos y a sentirte realmente dentro de tu traje espacial. Bethesda siempre ha sido buena en esto, y en Starfield han subido el nivel para que cada planeta tenga su propio «sonido» ambiental.
La inclusión de vehículos terrestres como el REV-8 y el Moon Jumper es, sinceramente, un salvavidas. Las caminatas de 10 minutos por superficies vacías eran uno de los puntos más aburridos del juego original. Ahora, puedes cubrir esas distancias en segundos, saltando cráteres y disparando las armas integradas del vehículo. La física de estos vehículos reacciona a la gravedad de cada planeta, por lo que manejar en una luna sin atmósfera es una experiencia caótica y divertida de saltos y piruetas. Es una mejora de calidad de vida que hace que la exploración planetaria sea mucho menos tediosa y más dinámica.
En cuanto al uso del control DualSense, el trabajo es decente pero podría haber sido más profundo. Los gatillos adaptativos funcionan bien para diferenciar el peso de las armas: un rifle pesado ofrece más resistencia que una pistola ligera. También se usa el panel táctil para atajos rápidos a los menús de misiones y mapas, lo cual se agradece para evitar navegar por tantas capas de interfaz. Pero me faltó sentir más vibración háptica en situaciones ambientales, como tormentas eléctricas o el roce de las alas de la nave al entrar en una atmósfera. Es un buen uso del control, pero se queda en lo convencional.
La interfaz de usuario sigue siendo un poco confusa al principio. Hay muchos menús, submenús y pestañas para gestionar misiones, habilidades, inventario y naves. Te va a tomar unas cuantas horas acostumbrarte a dónde está cada cosa, y el mapa estelar puede ser abrumador al intentar localizar un sistema específico entre cientos de puntos de luz. Una vez que le agarras el truco, fluye mejor, pero definitivamente no es el sistema más intuitivo del mundo. Bethesda prefiere darte mucha información de golpe en lugar de simplificar las cosas, lo cual gustará a los fans más puristas pero puede alejar a los jugadores más casuales.
A pesar de sus imperfecciones técnicas y su ritmo irregular, Starfield en PS5 se siente como un juego con un corazón enorme. Es una experiencia que te pide tiempo y paciencia; no es un juego para sesiones rápidas de 15 minutos. Necesitas sentarte, sumergirte en su mitología y dejarte llevar por las historias que surgen de forma orgánica mientras exploras. No es «Skyrim en el espacio» ni pretende ser un simulador perfecto como Elite Dangerous. Es una ópera espacial con el sello inconfundible de Bethesda, donde la libertad de ir a donde quieras y ser quien quieras sigue siendo el mayor atractivo.
Un detalle que no quiero dejar pasar es el sistema de New Game+. Sin entrar en spoilers, la forma en que el juego integra el reinicio de la partida con la narrativa es de lo más original que he visto en un RPG. Te da un motivo real para volver a jugar y ver cómo cambian las cosas en un universo que ya conoces. En la versión de PS5, este modo se siente más completo gracias a todas las actualizaciones acumuladas, permitiéndote conservar ciertos beneficios que hacen que la segunda vuelta sea aún más gratificante que la primera. Es una propuesta valiente que recompensa a los jugadores que deciden invertir cientos de horas en este universo.
CONCLUSIÓN
Este port para PlayStation 5 es la mejor manera de jugar Starfield hoy en día. Si lo dejaste pasar en su momento o si estabas esperando a que estuviera «terminado», este es el momento de entrar. Es un juego inmenso, lleno de contenido de calidad mezclado con algunas asperezas técnicas, pero que al final logra transmitir esa sensación de asombro por lo desconocido. No es perfecto, pero es una aventura espacial genuina que te hará sentir como un verdadero pionero en la última frontera. Si buscas un RPG denso, con buen combate y una libertad abrumadora, Starfield te está esperando con los motores encendidos.
Starfield está disponible ahora también en todas las consolas de la familia PlayStation 5. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.
