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Super Mario Galaxy + Super Mario Galaxy 2 | Análisis (Nintendo Switch 2)

(9/10) – QUIZÁS NINTENDO DEBERÍA LANZAR UN WIIMOTE PARA LA SWITCH 2

Volver a Super Mario Galaxy y su secuela en la nueva Nintendo Switch 2 es una experiencia más que curiosa. Seamos honestos: estamos ante dos de los mejores juegos de plataformas de la historia, títulos que en su momento hicieron un match perfecto con la Wii y sus controles. Pero esta nueva versión es un arma de doble filo: por un lado, nos da dos de los títulos que más amamos con una claridad visual inédita, y por el otro, nos obliga a pelear nuevamente con las decisiones de control, que se sienten incompatibles en el 2025. Este bundle es un claro ejemplo de que la excelencia del diseño original puede chocar de frente con una adaptación tecnológica incompleta.

La experiencia visual, sin embargo, es impresionante y debe ser el punto de partida de esta conversación. Jugar Galaxy en el televisor a resolución 4K es un deleite para los ojos, y es la razón principal para que muchos fans decidan volver a invertir. El universo de Galaxy, con sus cielos estrellados, los planetoides diminutos y sus complejos efectos de iluminación, nunca se había visto tan nítido. Los detalles de los mundos, que en la Wii eran manchas borrosas, ahora se revelan con una claridad increíble: las grietas en la tierra, la textura de la miel pegajosa o el pelaje de los Destellos. Si bien el port no es un remake total como Metroid Prime Remastered, aprovecha la potencia de la Switch 2 para ofrecer una fidelidad visual que finalmente hace honor a la dirección de arte original, aunque es desconcertante que, incluso con este hardware de última generación, hayamos detectado alguna extraña y fugaz caída de rendimiento en las escenas de jefes más caóticas.

Super Mario Galaxy 1 siempre ha sido, para mí, el juego con el corazón más grande. Su regreso al Observatorio Cometa, ese hub central que se siente vivo y que vas llenando progresivamente con la ayuda de Rosalina y los Destellos, le da una emotividad que la saga no había alcanzado desde Super Mario 64. Es la introducción perfecta a las mecánicas que desafían la gravedad, enseñándote a saltar entre minúsculos cuerpos celestes y a adaptarte a los cambios de inercia de forma constante. La magia de transformarte en Mario Abeja o Mario Fantasma se mantiene intacta, y cada estrella se siente como una nueva revelación de diseño, ofreciendo una experiencia que es, a la vez, ingeniosa, acogedora y con una banda sonora orquestal que verdaderamente te toca el alma.

Justo cuando uno piensa que la fórmula no podría mejorarse, entra Super Mario Galaxy 2, que es la secuela sin complejos, el juego que se despojó de la mayor parte de la narrativa y la exploración central para centrarse exclusivamente en la acción. Este título abandona el hub a favor del Starship Mario (una nave con la forma de la cabeza de Mario, pura Nintendo), que actúa como un simple mapa de mundos al estilo de los juegos 2D. Esta decisión permitió al equipo de desarrollo condensar una imaginación que ya era desbordante en desafíos todavía más densos y, francamente, más difíciles. Galaxy 2 es donde Nintendo puso a prueba a los jugadores veteranos, obligándoles a dominar las piruetas, los saltos ajustados y a enfrentarse a jefes que subvierten lo aprendido en el original.

La máxima expresión de esa creatividad sin límites es, sin duda, la implementación de Yoshi. El dinosaurio se integra a la jugabilidad de una forma que nunca antes se había visto: ya no es solo un medio de transporte. Con Yoshi, se introducen nuevos power-ups basados en frutas, como el Dash Pepper que lo convierte en un cohete imparable o la Blimp Fruit que lo infla hasta convertirlo en un globo flotante. Las secciones que involucran la lengua de Yoshi para columpiarse, interactuar con el entorno y devorar enemigos son de lo más memorables y táctiles de la secuela, y exigen una precisión de puntería milimétrica para no caer al vacío espacial.

Y es aquí, justo donde la precisión es un requisito vital, donde tropezamos con la mayor debilidad de este port en la Switch 2: el giroscopio del Joy-Con. Sustituir la puntería precisa del Wii Remote por la inclinación del Joy-Con es una solución de compromiso que funciona a medias, pero que nunca llega a ser intuitiva. Los jugadores se ven obligados a pulsar el botón ‘R’ constantemente para re-centrar el cursor en pantalla, una interrupción irritante que rompe el flujo del juego, especialmente en las secuencias frenéticas de Yoshi. Jugar en modo portátil es aún más incómodo, ya que te obliga a sacudir toda la consola para recoger Star Bits, lo que hace que los niveles más difíciles de Galaxy 2 se sientan como una lucha contra el hardware y no solo contra el diseño del nivel.

Esta frustración se agrava con el conocimiento de que la Nintendo Switch 2 ofrece una solución mucho más elegante: el control por mouse. Nintendo añadió la posibilidad de que el segundo jugador use esta nueva función de mouse para recoger Star Bits en el modo cooperativo (el Co-Star). Es una gran idea para Player Dos, que obtiene una precisión milimétrica, pero ¿por qué Nintendo limitó esa tecnología de puntería más precisa al modo de asistencia? Permitir el control por mouse para el jugador principal en modo dock habría sido la solución definitiva para el problema del puntero, honrando la precisión del Wii Remote de una forma moderna. Su exclusión se siente como una oportunidad perdida y un error de diseño grave que perpetúa la incomodidad del giroscopio para el jugador principal.

Además de los fallos de control, hay aspectos del diseño de la era Wii que se sienten arcaicos en 2025 y que el juego no intenta disimular. A diferencia del mundo abierto y fluido de Super Mario Odyssey, Galaxy mantiene la estructura de «obtener una estrella y ser expulsado del nivel», lo que interrumpe constantemente el flow y la exploración. Este diseño «intermitente» choca con el estilo moderno de los juegos de plataformas y te obliga a recargar niveles constantemente. De igual modo, la cámara fija, que solo se mueve en incrementos, choca con la libertad total que ofrecen los juegos más recientes. Estos son defectos menores en el contexto de la genialidad general, pero son recordatorios de que esta es una adaptación fiel, y no una reinterpretación moderna.

Finalmente, hablemos del elefante en la sala: el precio. $70 USD es un costo considerable para un paquete de dos ports que, si bien son excelentes, arrastran problemas de control conocidos y no ofrecen una gran cantidad de contenido nuevo aparte de las mejoras visuales, el Modo Asistencia para novatos y algunos capítulos adicionales de lore en los libros de cuentos. Aunque la calidad del contenido es incuestionable —estamos hablando de dos de los mejores juegos de plataformas de todos los tiempos—, la etiqueta de precio se siente más como un intento de Nintendo de maximizar el valor de su IP que un reflejo del trabajo de remasterización pura. Es comprensible que la gente se sienta un poco frustrada al ver un precio tan alto por juegos que ya tienen 15 y 18 años, especialmente cuando los originales de Wii se encuentran por una fracción del costo.

CONCLUSIÓN

Super Mario Galaxy + Super Mario Galaxy 2 están disponible ya mismo, tanto en bundle como por separado, en exclusiva para Nintendo Switch 1|2. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.

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