Tony Hawk’s Pro Skater 3 + 4 | Análisis (PC)

(8/10) – NOSTALGIA DE ALTA CALIDAD

Trepar por barandillas imposibles, enlazar combos en escenarios que parecen sacados de un videoclip punk y ver cómo tu skater favorito vuela por los aires con estilo noventero: eso es Tony Hawk’s Pro Skater 3 + 4. Pero este no es un simple viaje nostálgico. No es solo la reedición de dos clásicos de culto que marcaron época. Es también un experimento que intenta mezclar fidelidad con modernidad, homenaje con reformulación. Y aunque ese equilibrio no siempre se logra, el resultado tiene chispa, carácter y muchas ganas de patinar por la memoria colectiva de toda una generación.

Gracias a Activision Latinoamérica por el código para prensa usado en la realización de este análisis.

El primer contacto con el juego es como abrir una caja de recuerdos con texturas nuevas. Iron Galaxy, el estudio encargado de esta remasterización, tomó el relevo con la misión de continuar lo que Vicarious Visions había logrado con THPS 1 + 2, y desde el primer menú se nota que la receta se mantuvo, aunque esta vez con ingredientes más delicados. THPS 3 se presenta prácticamente intacto, con sus niveles míticos como Foundry o Aeropuerto resplandeciendo con el motor gráfico actual. Es una delicia ver cómo esas localizaciones, diseñadas en la era de la PS2, cobran nueva vida sin perder su esencia, conservando la precisión de diseño que las hizo memorables.

Pero donde hay luz también hay sombra. Y la sombra de este paquete se proyecta con fuerza sobre THPS 4. El cambio más sonado —y discutido— es la desaparición del formato libre de exploración que caracterizaba al cuarto juego. Aquella mecánica de hablar con NPCs para activar retos, que abría posibilidades más orgánicas y menos cronometradas, ha sido reemplazada por el sistema clásico de desafíos de dos minutos. Puede que esto unifique la experiencia, pero también diluye la identidad de THPS 4, que se percibe más como una expansión adaptada que como un remake completo.

A nivel de control, sin embargo, todo sigue siendo tan fluido como siempre. Si algo ha envejecido bien en esta franquicia, es su sistema de trucos. Grinds, flips, reverts y manuals se encadenan con una naturalidad que hace difícil soltar el mando. La curva de aprendizaje es amable, pero la profundidad está ahí para los que buscan encadenar combos imposibles y romper récords personales. Las nuevas incorporaciones, como el Skitching, suman sin interferir, y algunos de los niveles originales añadidos —como Waterpark o Movie Studio— sorprenden por lo bien integrados que están en el ritmo del juego. No parecen añadidos forzados; se sienten como parte del canon.

La progresión sigue siendo adictiva. Los objetivos clásicos —recolectar las letras SKATE, encontrar cintas secretas, alcanzar ciertas puntuaciones— siguen funcionando como relojes suizos, especialmente en los niveles de THPS 3. Pero cuando estos mismos objetivos se aplican a los mapas más amplios de THPS 4, la estructura cronometrada empieza a mostrar sus costuras. Hay objetivos que se sienten antinaturales, ubicaciones demasiado abiertas para el límite de tiempo o desafíos que requieren precisión quirúrgica sin ofrecer margen de error. Es ahí donde el diseño se resiente y la nostalgia choca con la lógica moderna.

No obstante, el contenido no se queda corto. Los nuevos jugadores encontrarán decenas de horas de entretenimiento, entre campañas, desafíos pro, secretos por descubrir, y un robusto modo multijugador tanto en línea como en pantalla dividida. Este último, por cierto, sigue siendo la mejor forma de competir por la supremacía en el sofá, aunque ahora la conectividad online permite enfrentamientos con hasta ocho personas de todo el mundo. Y como si eso fuera poco, el nuevo modo HAWK —una suerte de escondite asíncrono— aporta un toque de creatividad competitivo inesperado y bienvenido.

En lo estético, Tony Hawk’s Pro Skater 3 + 4 se siente refinado. Cada baranda, cada escalera, cada puesta de sol está tratada con cuidado. Los efectos climatológicos, la iluminación dinámica y las texturas detalladas no buscan realismo extremo, sino ese punto intermedio que evoca el estilo visual de los juegos originales sin verse desfasado. Eso sí, los modelos humanos siguen siendo un poco acartonados, pero cumplen su función. Aquí el verdadero espectáculo está en el movimiento, no en los rostros.

En cuanto a sonido, el juego tiene doble filo. Por un lado, la mezcla de audio, los efectos y la fidelidad general son excelentes. El ruido del skate contra el cemento, los gritos de admiración del público, el clac de los grinds: todo suena como debe. Por otro lado, la banda sonora —que siempre fue una seña de identidad de la saga— sufre notables ausencias. Apenas una decena de canciones de los juegos originales sobreviven en este paquete, reemplazadas por temas nuevos que, aunque están bien seleccionados, no alcanzan el impacto de la música que definió una era. Para los puristas, esto puede ser difícil de digerir.

En el ámbito de la personalización, el juego cumple con creces. Puedes vestir a tu skater con una amplia gama de atuendos, modificar su tabla, y ajustar sus estadísticas. Incluso es posible configurar los comandos de los trucos y adaptar cada personaje a tu estilo de juego. La inclusión de skaters secretos como Michelangelo o personajes con habilidades pirotécnicas mantiene viva esa vena lúdica y desenfadada que tanto caracterizaba a las entregas originales.

El modo “Crear un Parque” vuelve, y aunque sigue siendo una herramienta densa que requiere paciencia, se ha vuelto más accesible e intuitiva. Crear tu propio escenario puede llevar horas, pero también ofrece una gratificación única al patinar sobre algo que tú mismo diseñaste. No todos lo explorarán a fondo, pero para quienes sí, es un pozo sin fondo de creatividad y orgullo.

El sistema NG+ (Nuevo Juego Plus) es otra buena adición. Permite reiniciar la campaña manteniendo todo lo desbloqueado, lo que da margen para volver a enfrentarte a retos con otra mentalidad, buscando metas más exigentes o simplemente jugando por placer. Los Objetivos Pro extra también aportan más profundidad y hacen que incluso los jugadores veteranos tengan razones para seguir volviendo.

Ahora bien, la gran pregunta: ¿funciona esto como una remasterización definitiva? Depende de a quién se lo preguntes. Si vienes por THPS 3, vas a encontrar uno de los remakes más fieles y bien logrados del género. Cada rincón del juego rezuma cariño por el original. Si en cambio tu favorito era THPS 4, quizás salgas con sentimientos encontrados. El espíritu está ahí, pero el cuerpo ha sido adaptado para encajar en una fórmula que no le sienta del todo bien.

Por último, el valor educativo de este paquete no debería subestimarse. Ver a jugadores de todo el mundo ejecutar combos que no sabías que existían, descubrir rutas ocultas o simplemente presenciar el virtuosismo ajeno, convierte la experiencia online en una clase magistral permanente. Aunque a veces puede resultar intimidante, también es una fuente constante de inspiración.

En definitiva, Tony Hawk’s Pro Skater 3 + 4 para PC es una carta de amor con algunos tachones. Tiene momentos brillantes, especialmente cuando se mantiene fiel a lo que hizo grande a esta franquicia. Pero también comete el error de uniformar lo que debería haberse celebrado en su diversidad. Aun así, la calidad general es alta, el contenido es amplio, y la experiencia, adictiva como pocas.

CONCLUSIÓN

Tony Hawk’s Pro Skater 3 + 4 está disponible en PC a través de Steam, PlayStation 4|5, Xbox One, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 1|2. Puedes ver el tráiler de lanzamiento a continuación.